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Capítulo 1477:
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«Yo me encargo», afirmó Nicole con calma.
Tras una breve pausa, Raegan aconsejó con cautela: «Nicole, tratar con alguien como Jarrod podría requerir un enfoque más suave. Quizá sea menos problemático, sobre todo porque eres la madre de su hijo».
Nicole respondió simplemente: «Entiendo».
Nicole tenía claro que el consejo de Raegan estaba motivado por una genuina preocupación por su bienestar.
«Sé prudente en todo lo que hagas. Recuerda que tienes mi apoyo y el de toda la familia Dixon. Estamos aquí para ti», añadió Raegan tranquilizadora.
Raegan sabía que Nicole tenía algún tipo de acuerdo con Jarrod y sus propios planes.
Si compartir detalles era factible, Nicole lo haría. De lo contrario, Raegan respetaba su intimidad. La verdadera amistad consistía en preocuparse por el bienestar del otro, no sólo en intercambiar cotilleos.
«Soy consciente. Si necesito ayuda, la pediré, como he hecho hoy», dijo Nicole.
«No es ninguna molestia. Sólo asegúrate de cuidarte», animó Raegan.
«No te preocupes. Lo haré», respondió Nicole, un poco más tranquila.
Al terminar la llamada, Raegan estaba ensimismada cuando volvió a sonar su teléfono. «Hola, cariño», contestó.
Sentado en su amplio despacho, Mitchel sintió que su cansancio se disipaba ante la suave voz de Raegan. «¿Qué haces en casa?».
«Acabo de pasar un rato con los niños. Ahora juegan solos», dijo Raegan.
«No te presiones demasiado. Deja que la niñera pase más tiempo con los niños. Se aferran mucho a ti, lo que podría ser agotador», aconsejó Mitchel con suavidad.
«Lo entiendo, cariño», respondió Raegan. «Debo mencionar que tengo un viaje de negocios a Madox la semana que viene».
Recién reincorporada al trabajo tras su baja por maternidad, Raegan estaba ansiosa por reanudar su carrera. A pesar de la considerable riqueza de la familia, descubrió que trabajar le ayudaba a mantener su salud mental y evitaba la depresión posparto.
Mitchel apoyó increíblemente la decisión de Raegan de volver a trabajar, lo que Raegan agradeció profundamente.
Mitchel no era como otros hombres que, dada su holgura económica, esperaban que sus esposas se quedaran en casa cuidando de la familia.
Había sido él quien había animado a Raegan a volver al trabajo. Al notar la creciente inquietud de Raegan, Mitchel le dijo: «Si quieres, siempre puedes volver a trabajar».
Raegan se sintió conmovida por su apoyo.
«¿La semana que viene?» Mitchel se lo pensó un momento. «Reorganizaré mi agenda y te llevaré allí».
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