✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1450:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Nicole apretó instintivamente la toalla que la envolvía. La risa de Jarrod era aguda y burlona. «¿Por qué te molestas en taparte? ¿Acaso no he visto cada parte de ti?». Su voz era grave y goteaba suficiencia.
En lugar de ceder, Nicole apretó aún más la toalla. «¿Quién te ha dejado entrar?
Una pizca de diversión coloreó el tono de Jarrod. «En mi propia casa, ¿necesito invitación?».
Nicole odiaba admitirlo, pero él tenía razón. Luchando por mantener la compostura, Nicole exigió: «Fuera. Tengo que vestirme».
Jarrod cogió la ropa de la cama y se la tiró. «Ponte esto. No es que no te haya visto desnuda antes».
Nicole puso los ojos en blanco y decidió no seguir. Cogió la ropa y se retiró al cuarto de baño. Una vez dentro, descubrió un engaño.
Las prendas que Jarrod le había dado no eran más que un picardías transparente. Era escandalosamente revelador, apenas cubría nada. Nunca se había puesto nada tan revelador, y no iba a empezar a hacerlo. ¡Este tío!
«¡Jarrod!», gritó, con la voz cargada de ira. «¿Qué es esto?»
La puerta del baño se abrió de golpe. Jarrod se apoyó en el marco, con una sonrisa perezosa en su rostro. «¿Has llamado?»
«¿Quién te ha dicho que podías entrar?» La voz de Nicole era aguda mientras apretaba con fuerza la toalla.
Jarrod arqueó una ceja. «¿No acabas de llamarme?».
Nicole estaba exasperada. «¡No pretendía que entraras!».
Sintiéndose vulnerable bajo su mirada escrutadora, Nicole lamentó su decisión de casarse con él. Había sido una decisión precipitada, impulsada por la desesperación. Ahora, contemplando las consecuencias, se sentía atrapada. Por el bien de su hijo y de Kamilah, sentía que no tenía otra opción.
Mientras estaba sumida en sus pensamientos, Jarrod había acortado distancias entre ellos. Nicole se dio cuenta demasiado tarde de que resistirse a él podría no ser una opción. El pánico se apoderó de ella. «¡Fuera!»
Jarrod la agarró de la muñeca, presionándola contra el cristal esmerilado del cuarto de baño, envolviéndola con su presencia. «Nicole, es nuestra noche de bodas. ¿Dónde esperas que esté?» Su voz era profunda, teñida de calidez y seducción.
«Jarrod, detén esto…» La voz de Nicole temblaba, su ansiedad era palpable. Sin embargo, Jarrod se mantuvo tranquilo y confiado, su bata se abrió para revelar su físico definido.
Sus labios rozaron su oreja, su aliento cálido mientras susurraba: «No me llames Jarrod. Llámame cariño. Quiero oírlo».
Ruborizada por la vergüenza, Nicole replicó: «¡En tus sueños!».
.
.
.