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Capítulo 342:
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La idea de tener hijos había cruzado la mente de Yvonne después de enterarse de su condición.
Le encantaban los niños y siempre había imaginado tener los suyos propios.
En otro momento, la idea de no ser madre nunca habría sido aceptable para ella.
Pero en los últimos dos años había pasado por muchas cosas y se había hecho más fuerte.
Sabía que no debía forzar las cosas.
Si finalmente tenía hijos, sería un regalo.
Si no, seguiría llevando una vida feliz y plena, sin remordimientos. Ahora, parecía que ella y Shane habían llegado a un acuerdo al respecto.
—Mañana vamos a visitar a Lydia —dijo Yvonne con delicadeza—. Tenemos que decirle la verdad sobre nuestra imposibilidad de tener hijos, para que deje de aferrarse a falsas esperanzas.
—De acuerdo —respondió Shane.
Esa noche, Shane se quedó en Fairview Gardens.
Él y Yvonne durmieron abrazados.
A la mañana siguiente, se despertaron de forma natural y se dirigieron a la casa de los Brooks para almorzar con Lydia.
Lydia estaba muy feliz. «Veros juntos de nuevo me llena el corazón».
«Lydia, tengo que contarte algo importante…». Yvonne le habló con sinceridad sobre su estado de salud.
La noticia dejó a Lydia atónita. «Espera, ¿entonces Shane decidió interrumpir el embarazo en aquel momento para protegerte?».
«Lo siento, Lydia», Yvonne bajó la mirada. «Puede que nunca pueda tener hijos».
«No seas tonta, no tienes por qué disculparte». Lydia le apretó la mano para tranquilizarla. «Tu salud es lo primero».
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Yvonne asintió lentamente. «Lo sé, pero tenías tantas ganas de tener un nieto…».
—Yvonne —la interrumpió Lydia con delicadeza—. He vivido lo suficiente como para saberlo. Si ahora me aferrara a esa esperanza, estaría desperdiciando mi vida. No vuelvas a sacar este tema y no te sientas culpable. Tener hijos es un regalo para las mujeres, no una obligación. No le debes a nadie la responsabilidad de tener hijos.
Las lágrimas de gratitud brotaron en los ojos de Yvonne. «Gracias por eso, Lydia».
Lydia le sonrió a Yvonne en respuesta.
Por la tarde, Shane se dirigió al YS Group para trabajar.
Yvonne también tenía trabajo que hacer, así que regresó a Fairview Gardens. Al salir del ascensor, dos hombres vestidos como guardaespaldas llamaron su atención: estaban sacando cosas del apartamento de Nelson.
Uno de los guardaespaldas vio a Yvonne y la saludó con una reverencia. —El señor Castro me ha encargado que traslade sus cosas.
La mirada de Yvonne se posó en las dos maletas que había junto a él. —¿Eso es todo? ¿Todas sus cosas?
—Sí, son todas las pertenencias del señor Castro.
«¿En serio?», preguntó Yvonne sorprendida.
«Sí. El Sr. Castro no tiene muchas cosas, como si nunca hubiera tenido intención de quedarse aquí mucho tiempo».
Yvonne frunció ligeramente el ceño mientras reflexionaba sobre la situación.
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