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Capítulo 886:
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Históricamente, después de que Fiona perdiera a su hijo, los padres de Michael habían hecho varias visitas para ofrecerle sus condolencias.
Hubo una larga pausa antes de que Michael dijera: «Veré qué puedo hacer». Esa noche, en lugar de volver a su apartamento, Michael se dirigió directamente a la casa de sus padres.
Sus padres estaban en la sala de estar, viendo las noticias en el sofá cuando él entró. Con sus gafas y expresiones serias, parecían estar en una reunión de negocios, discutiendo el programa de televisión.
Cuando oyeron que se abría la puerta, giraron la cabeza simultáneamente hacia él.
Terry Frye, el padre de Michael, exclamó en tono burlón: «Oh, debo estar viendo cosas. Mi hijo ha vuelto a casa de verdad».
Brielle Frye, la madre de Michael, se ajustó las gafas y lo examinó de la cabeza a los pies. Conocía demasiado bien a su hijo como para creer que su regreso era casual, pero no dijo nada.
Michael se acercó a ellos, con la cabeza gacha como un niño que ha hecho algo malo. «Mamá, papá, os lo ruego. Por favor, ayudad con la situación de Dulce».
La tensión llenó la habitación mientras sus palabras quedaban suspendidas en el aire. Michael sabía que intentar convencerlos amargaría el humor de sus padres, pero no tenía elección.
—Sé que ella no lo hizo. Estuve con ella esos tres días.
—¡Basta! —Brielle agarró el mando a distancia y apagó la televisión antes de mirarlo a la cara—. ¿Sabes siquiera lo que estás diciendo?
—Michael —intervino Terry, con expresión severa—. ¿Ya te has olvidado de Lacey? Creía que la querías mucho, que le eras fiel.
Michael levantó la cabeza y se encontró con la mirada de su padre, que reflejaba un conflicto. —¿Te ha dicho algo Fiona?
Terry y Brielle se miraron antes de que Brielle cambiara de tema. «Este asunto no concierne a nuestra familia. Es un caso que involucra proyectos confidenciales nacionales, y debemos mantenernos al margen».
Estaba claro que ella no quería continuar la conversación, y Michael podía verlo.
A su edad, pensaba que tenía todas las conexiones y recursos a su disposición, pero después de agotar todas las opciones, se vio recurriendo a sus padres en busca de ayuda.
«La quiero, mamá».
«¡Cállate!», espetó Brielle, lanzando el mando a distancia hacia la mesa de café mientras se ponía de pie. «Sabes que a Fiona no le gusta que veas a Dulce, ¿y aún así nos pides que la ayudemos? ¿Quieres que Fiona rompa los lazos con nosotros?».
«¿No puedo amar a otra persona después de que Lacey se fue?».
Sus palabras fueron seguidas de una sonora bofetada. Brielle bajó la mano a su costado y la apretó en un puño. «Puedes encontrar a otra persona, pero no olvides cuánto te quería Lacey. Ella solo tenía una hermana, y ahora Fiona ha perdido a su hijo. ¿No deberías estar consolándola ahora en lugar de perder el tiempo con otra persona?».
Michael apretó la mandíbula y su mirada se endureció. La bofetada y sus palabras parecieron cimentar su determinación. «Me casé con Lacey, no con Fiona».
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