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Capítulo 858:
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Johnny se detuvo a pensar antes de responder: «Creo que están muy unidos. Incluso ella estuvo en su boda». Así que Hodge estaba casado.
Una ola de alivio se apoderó de Michael inesperadamente.
Esa noche, Michael se encontró esperando en la entrada del complejo de apartamentos de Dulce.
Cuando Dulce se acercó con su maleta, la realidad de sus acciones le golpeó con fuerza.
¿Qué estaba haciendo?
Sin embargo, cuando Dulce se acercó, ya no había vuelta atrás.
Al salir del coche, Michael cogió su maleta y la guardó en el maletero, diciéndole: «Sube».
«Vale».
La actitud despreocupada de Dulce hacía que visitar la casa de Michael no fuera diferente a registrarse en un hotel: sin riesgos. Sin embargo, Michael no podía comprender realmente los sentimientos de Dulce. Bajo su exterior sereno, su corazón era un tumulto de nervios.
Pero ante tal oportunidad, ¿cómo podía Dulce resistirse, especialmente cuando Michael había iniciado el contacto? No veía razón para negarse.
La casa de Michael estaba a cierta distancia y, durante el trayecto, él intentó entablar una conversación ligera para mantener el ambiente distendido.
—¿Tu familia ha dado su visto bueno?
—Jett está un poco preocupado —admitió Dulce—. Quería que tú te encargaras de las familias de Crowell y Cara. No esperaba que me trajeras directamente a tu casa.
Dulce terminó su declaración y soltó una ligera y doble risotada, observando que la sonrisa de Michael parecía un tanto forzada.
Dulce cambió de tema. «Les explicaré a mis padres que me voy de viaje de negocios. Claro que Jett tiene sus propios puntos de vista, pero soy adulta, ahora estoy fuera de su alcance».
Michael respondió: «Me disculparé con Jett en persona más tarde. Con todo lo que está pasando, es mejor que te quedes conmigo hasta que se resuelva toda la situación.
—De acuerdo.
Mientras Dulce miraba por la ventana, sintió una oleada de euforia que tuvo que reprimir; de lo contrario, podría saltar de alegría.
Imaginar la vida diaria junto a Michael, alguien a quien admiraba profundamente, prometía una intimidad más emocionante que cualquier flechazo fugaz por una celebridad.
A su llegada, Michael indicó la habitación de invitados más lujosa. «Me he asegurado de que esté impecable para ti. Si necesitas algo más, no dudes en decírmelo».
Dulce echó un vistazo al opulento espacio, apreciando que Michael hubiera anticipado todas sus necesidades. «Gracias».
Michael le tendió las llaves del coche. «Para tus desplazamientos diarios, puedes usar mi coche».
—Ya tengo uno.
—Este modelo ha sido modificado especialmente para mayor seguridad —aclaró Michael, con expresión seria—. Dado tu papel como testigo, debería haberte protegido así desde el principio.
—No te preocupes, agradezco mucho tu consideración —respondió Dulce, aceptando las llaves con calidez.
La conversación se detuvo de repente. Solo eran conocidos, con escaso terreno común entre ellos.
«Quizá quieras descansar un poco. Te llamaré cuando la cena esté lista», sugirió Michael, con un tono de voz que denotaba preocupación.
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