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Capítulo 797:
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Callan abrazó a Aurora e intercambió una mirada significativa con Adrian. Después de años de trabajar en estrecha colaboración, especialmente en momentos tensos como estos, habían desarrollado una relación extraordinaria. Un atisbo de sorpresa brilló en los ojos de Adrian mientras se entrecerraban pensativos. No tardó en darse cuenta de que Joelle también había aparecido.
Su preocupación se hizo más profunda, sabiendo que había dado a luz recientemente.
—Sr. Miller, nos vamos ahora. Cuídese.
—De acuerdo.
Con los puños apretados a los lados, Adrian enmascaró sus emociones, asegurándose de que Lucian no notara nada. Observó en silencio cómo Callan se marchaba con Aurora.
Con la llegada de Joelle, Adrian sintió una renovada certeza de que la promesa que le hizo a Aurora se mantendría.
Lucian se acomodó en su silla e hizo un gesto a un guardaespaldas para que trajera un documento.
—Ahora que su hija se ha ido, ¿podemos hablar de negocios?
Adrian, sentado frente a él, hojeó el documento. Las ambiciones de Lucian eran claras; no solo tenía en la mira la herencia de Raelyn, sino también el Grupo Miller.
Con un sentido de engreído derecho, razonó que la conexión de su medio hermano con Adrian significaba que merecía una participación en el Grupo Miller. Habiendo llegado tan lejos, su determinación se endureció: dejaría a Adrian con nada más que arrepentimiento.
Adrian cerró el documento con un chasquido decisivo. «Tengo una pregunta que hacerte».
Lucian, que había estado esperando ansiosamente la firma de Adrian, se levantó de un salto al ver el retraso. «Adrian, ¿estás eligiendo el camino difícil? Aunque te deje tirado aquí, ¡nadie se atrevería a tocarme!».
Adrian permaneció tranquilo y sereno. Como hombre de negocios experimentado, había capeado muchas situaciones peligrosas.
En los terrenos de la estrategia y la resiliencia, Lucian no era competencia para él, un hecho del que Lucian era dolorosamente consciente, lo que a menudo le hacía perder la calma.
«Necesito saberlo: ¿estuviste involucrado en la muerte de Raelyn?».
Adrian observó cómo las piernas de Lucian se doblaban ligeramente, casi haciéndole caer.
«¿Por qué preguntas eso?».
—Investigué un poco antes de venir —continuó Adrian, impertérrito—. Te has estado reuniendo con Raelyn con frecuencia durante los últimos tres años. La última vez, tuvo ese accidente mortal mientras escalaba, y tú estabas allí con ella.
Los pensamientos de Lucian se escaparon momentáneamente a aquel día en la montaña. En aquel entonces, ansioso por ganarse el favor de Raelyn, había accedido a su deseo de escalar el monte Everest, a pesar del frío glacial.
Por desgracia, quedaron atrapados en una fuerte ventisca, con solo un tanque de oxígeno entre ellos.
Esperaba que los instintos maternales de Raelyn se activaran o que sus esfuerzos por conquistarla fueran reconocidos.
Pero ninguna de esas esperanzas se materializó.
Raelyn solo había mostrado preocupación por sí misma.
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