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Capítulo 776:
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«Trata a los demás como quieres que te traten a ti. Fannie nunca te ha comparado con un ideal de padres perfectos. Entonces, ¿por qué insistes en que ella esté a la altura de todas tus expectativas?».
Fannie echó un vistazo rápido a sus padres, que parecían completamente estupefactos. Parecía que nunca antes se les había hablado con tanta audacia.
«Sigo insistiendo, si no queréis a Fannie, yo mismo cuidaré de ella». Bobby se fue con Fannie, con una sonrisa traviesa en el rostro.
Mientras Fannie era conducida al coche, Bobby le abrochó el cinturón de seguridad con cuidado. No recordaba haber sido tratada con tanto cuidado y atención.
Una vez que él se acomodó en el asiento del conductor, Fannie se aventuró a hacerle una pregunta. «¿No te preocupa que mis padres no te acepten como yerno después de la forma en que les hablaste?».
«¿Por qué debería preocuparme? Aunque mis padres te maltrataran, yo te defendería sin dudarlo».
En la vida de Fannie, Bobby era la primera persona que la había defendido.
«Gracias», murmuró ella, con una gratitud genuina.
Bobby le dedicó una rápida sonrisa. «¿Tan pronto te conmueves?», bromeó, con su habitual encanto brillando fugazmente.
Fannie se enjugó una lágrima y replicó desafiante: «¡No!».
«¡Vaya, eres realmente difícil de entender!». Bobby siguió burlándose de ella, juguetonamente, alborotándole el pelo. Su sonrisa se desvaneció al pensar en su propia familia. Una sombra de tristeza cruzó su rostro. «Nunca me uní realmente a mis padres. No mostraron mucho interés en mí antes de que llegara a la escuela secundaria, así que he aprendido a no preocuparme mucho por ellos tampoco».
El raro momento de vulnerabilidad reveló la profundidad de los sentimientos de Bobby por Fannie. En su mundo, nada ni nadie le importaba más que ella.
Pero Fannie estaba demasiado concentrada en la angustia de sus palabras como para darse cuenta de la profesión.
Los padres de Bobby debieron de fallarle una y otra vez para que él se volviera tan apático.
Su corazón se llenó, tal vez no solo de empatía por su dolor, sino también de un creciente afecto por él.
El sentimiento era tan fuerte que Fannie sintió la necesidad de abrazarlo y calmar su dolorido corazón.
Si su abrazo pudiera aliviar las heridas de su infeliz infancia, aunque fuera por un momento, se arriesgaría.
Así que se acercó a él. Bobby percibió su nerviosismo, pero sus tiernos ojos le dijeron que podía confiar en ella con su pasado roto.
No había fingimiento ni lujuria en el abrazo que compartieron, solo el consuelo de comprender las profundidades de sus almas solitarias. Su calidez le trajo una inmensa sensación de comodidad y seguridad que no había sentido en años.
«No puedo cambiar el pasado, pero estoy aquí para ti, Bobby. Puede que te lleve mucho tiempo curar las heridas de tu pasado, pero quiero que sepas que esta vez no estarás solo. No importa cuánto tiempo te lleve, me tendrás a tu lado».
Sus palabras tocaron profundamente el corazón de Bobby, dejándolo sin palabras. Su abrazo se hizo más fuerte.
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