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Capítulo 753:
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La mayoría del grupo no pudo visitar el hospital debido a limitaciones de espacio, y optaron por irse a casa. Allí, esperarían ansiosos para enviar sus mejores deseos en el momento del parto de Joelle.
El hospital estaba lleno de actividad.
Sin embargo, el ambiente estaba teñido de aprensión en lugar de alegría.
El anterior casi accidente de Joelle durante el parto ensombreció los acontecimientos actuales, haciendo que la ansiedad fuera el sentimiento predominante.
Dentro, la sala estaba abarrotada. Sin embargo, Joelle, la futura madre, estaba sorprendentemente relajada, disfrutando de la comida y la bebida.
«No hace falta que estés encima. Estoy bien. Fannie, ¿tú también has venido?».
Fannie se acercó, su preocupación era palpable. «¿Cómo lo llevas, Joelle?».
«Bastante bien, en realidad».
A pesar de las restricciones dietéticas durante todo el embarazo, su médico le había dado luz verde para comer lo que quisiera para reponer fuerzas de cara al inminente parto.
Adrian le dio con diligencia la avena cuchara a cuchara, manteniendo una expresión seria y concentrada.
El médico entró, con un tono profesional pero reconfortante. «Ya casi es la hora. Deberíamos ir a la sala de partos pronto».
Adrian se puso ropa estéril, con un agarre firme y constante de la mano de Joelle.
Firme y tranquilizador mientras se preparaban para entrar en la sala de partos, dijo: «Joelle, pase lo que pase, estoy aquí contigo».
El rostro de Joelle se contorsionó cuando otra oleada de dolor la embargó, con las cejas fruncidas por la angustia.
Consiguió tolerar las contracciones actuales, preparándose para el dolor más intenso que estaba por venir.
Al verla sufrir tan intensamente, Adrian sintió una profunda tristeza. «Joelle, recuerda, estoy aquí mismo. Si el dolor te abruma, solo tienes que apretar mi mano con más fuerza».
Joelle logró esbozar una leve sonrisa, asintió y apretó su mano con todas sus fuerzas.
Entraron en la sala de partos, dejando a familiares y amigos fuera, en la sala de espera.
Dentro, Joelle se reafirmó en su determinación, recordándose a sí misma que necesitaba sobrevivir a esta terrible experiencia por el bien de su familia, tanto como por el suyo propio. A pesar de su valentía, seguía sintiendo miedo. La voz de Aurora atravesó su ansiedad, gritando: «¡Mamá, eres lo suficientemente fuerte como para hacer esto!». Esto reforzó su voluntad de resistir.
Con Adrian a su lado, se sintió tranquila, sabiendo que si ocurría lo peor, su presencia sería su mayor consuelo.
Pasaron tres horas.
El pitido constante de los aparatos médicos resonaba en los oídos de Adrian.
Los médicos se movían a su alrededor, con las manos cubiertas de sangre mientras inyectaban medicamentos para estabilizar los latidos del corazón de Joelle. Adrian se sentía impotente. Su único papel era proporcionar consuelo y ánimo ante esta grave incertidumbre.
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