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Capítulo 677:
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Corrió hacia él, y sus dudas se disiparon cuando Jett le abrió los brazos. Aunque le quedaba una pizca de timidez, entró en su abrazo.
Le alborotó el pelo y aspiró su aroma.
«Fifí, te he echado de menos».
«Mm.»
«¿Me has echado de menos?»
Fannie asintió.
«Sí, te he echado de menos».
Jett la cogió de la mano y la condujo fuera del aeropuerto hasta el hotel para que se registrara.
Una vez dentro de la habitación, Jett dejó de contenerse. Le acarició la cara, con su aliento cálido e irregular.
Su relación siempre había sido un tira y afloja, cada uno demasiado obstinado para dejarse ganar.
Los momentos de ternura eran escasos: no se besaban, ni siquiera se cogían de la mano.
«Fifí».
Su mirada se cruzó brevemente con la de él antes de apartarse, y la calidez de sus ojos delató su afecto. La suave luz creaba un cálido resplandor a su alrededor.
¡Toc! ¡Toc!
Un golpe seco rompió el hechizo.
«¡Fannie, abre!» La voz era inconfundible: ¡Bobby!
Fannie jadeó. ¿Por qué no podía dejarla en paz?
Antes de que pudiera hacer nada, Bobby se impacientaba fuera.
«¡Sal, Fannie! Te daré hasta la cuenta de tres!». La expresión de Jett se ensombreció mientras se acercaba a la puerta, tirando de Fannie para protegerla.
«Tienes una sincronización impecable, ¿eh? No podías esperar ni un minuto más». se burló Bobby desde el otro lado.
«¿Un minuto? ¿Eso es todo lo que necesitas? Creo que necesitas ver a un médico».
Bobby no se detuvo ahí. Con un rápido movimiento, agarró la muñeca de Fannie, intentando arrastrarla.
El agarre de Jett se hizo más fuerte. «Suéltala, Bobby. Es mi novia. Intenta comportarte como un ser humano por una vez».
«¿Novia? ¿Y qué?» Las palabras de Bobby destilaban arrogancia. «Yo ya la he tenido, ¿y tú sigues queriéndola?».
Las palabras quedaron suspendidas en el aire, afiladas y mordaces.
Los rostros de Fannie y Jett se tensaron ante la mención de aquel incidente. Era una herida que ninguno de los dos había cicatrizado del todo, y la insistencia de Bobby sólo hacía que doliera más.
«Aquel día debió de quemarte por dentro, ¿eh?».
«¡Bobby!» La voz de Fannie restalló como un látigo. «¡Ya basta!»
Bobby se volvió hacia Jett, con los ojos brillantes de maliciosa diversión. «¿Has oído todo eso? Puedo seguir si quieres. Al fin y al cabo, no soy yo quien queda como un tonto».
Jett apretó los puños. Sin decir una palabra más, se abalanzó sobre Bobby, y su puño conectó con la cara de Bobby de un solo y poderoso golpe.
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