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Capítulo 674:
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«Gracias, Fannie. Se está haciendo tarde. Deberías descansar un poco. Me vuelvo a mi habitación».
«Claro.»
Fannie acompañó a Selma a la salida y se fijó en un animado grupo que había en el pasillo, con Bobby a la cabeza, compartiendo risas y bromas. Les dirigió una breve mirada antes de cerrar bien la puerta.
Momentos después, llamaron a su puerta. Era Bobby.
Fannie no abrió.
«Me voy a la cama. Podemos hablar mañana».
Imperturbable, Bobby sacó una tarjeta llave maestra del bolsillo y la introdujo en la cerradura de la puerta. La puerta se abrió de golpe, cogiendo desprevenida a Fannie, que se abrazó con fuerza a las mantas.
«¿Por qué iba a permitir un hotel que alguien como tú tuviera acceso a una llave maestra?
Bobby se encogió de hombros con indiferencia. «Bueno, mi familia es la propietaria».
Sorprendida por su audacia, Fannie levantó el teléfono en tono amenazador. «Vete ahora mismo o llamo a la policía». Reconsideró sus opciones y decidió que era mejor marcar sin decir ni una palabra más.
Ignorándola, Bobby avanzó y le arrebató el teléfono de las manos.
Fannie intentó escapar por el otro lado de la cama, buscando ayuda. Pero Bobby fue más rápido, tirando de ella hacia atrás.
«Fifi, quiero quedarme aquí contigo esta noche».
Fannie ya se había puesto el pijama. Esta vez, a diferencia de antes, estaba completamente despierta y la había cogido desprevenida, lo que pareció agradar enormemente a Bobby, que la estrechó contra sí. Pero lo único que sentía Fannie era un escalofrío que le recorría la espalda.
Había caído en una trampa que Bobby le había tendido cuidadosamente. Cuando se dio cuenta, la puerta ya se había cerrado de golpe tras ella: no había salida.
«Bobby, si estás tan desesperado, tira el dinero. No me interesa».
Bobby, sorprendido por sus palabras, soltó una carcajada.
«Fifí, no seas tan amargada. Te lo dije, después de quitarte la virginidad, estoy obligado a asumir la responsabilidad».
Una oleada de recuerdos fragmentados de su primera vez inundó la mente de Fannie. Aunque aquella noche la habían drogado, su subconsciente había permanecido despejado. Recordaba cómo se había aferrado a Bobby, completamente embelesada por él. Los jadeos suaves y entrecortados parecían pertenecer a otra persona.
Cuando se trataba de intimidad, Fannie parecía convertirse en una persona totalmente distinta. Todo el mundo tenía sus debilidades. Y una vez que se dejaba llevar, era difícil volver atrás.
Fannie sacudió la cabeza, intentando liberarse del conflicto que había en su interior.
«No necesito que asumas la responsabilidad. Déjame marchar y nos separaremos en buenos términos -dijo, con la voz desprovista de ira. Era como si hubiera renunciado a toda esperanza de que Bobby cambiara.
Sin previo aviso, Bobby la hizo girar y la inmovilizó. Su mirada era abrasadora, más intensa de lo que jamás había visto en él.
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