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Capítulo 611:
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«Me parece un poco exagerado», murmuró Turner.
Desde la otra habitación, se oyó la voz de Katherine.
«¡Shawn! Después de tantos años, ¿aún no conoces mi sabor favorito?». Se le quebró la voz y se le saltaron las lágrimas, fruto de una mezcla de frustración y vulnerabilidad.
Shawn se apresuró a ir al lado de Katherine, dándose cuenta de que no era el momento de discutir con sus padres.
«Lo siento mucho, amor. Debería haberlo recordado. Deja que te enseñe algo».
Intentó darle su teléfono, pero ella se apartó, negándose obstinadamente.
«¡No quiero verlo!».
«Mira, por favor», suplicó Shawn, cogiéndole la mano con suavidad.
De mala gana, Katherine se secó las lágrimas y miró la pantalla. Era la confirmación de un bolso Hermes que Shawn había encargado y que ya estaba en camino.
«Ahora, ¿estás un poco más contenta?», preguntó él, esperanzado.
Katherine resopló, su humor apenas mejoraba.
«¿Crees que un bolso puede arreglarlo todo?».
«¿Quién ha dicho que sólo haya una?». Shawn hojeó su teléfono con un atisbo de sonrisa.
«Hay diez en total. ¿Ya estás contento?»
Fuera de la habitación, los ojos de Ágata se abrieron de par en par al oír la conversación, y sus dedos se crisparon mientras calculaba mentalmente el coste. Diez bolsos de Hermes podían equivaler fácilmente al precio de una casa.
Se volvió para mirar a Turner.
Sintiendo el peso del momento, Turner dijo: «Yo también te compraré bolsos».
Tres días antes de la boda, las damas de honor de Katherine la acompañaron a probarse el vestido de novia.
Joelle lo había planeado todo meticulosamente, pero no había previsto que Katherine ganara cinco kilos de más.
«Parece que Shawn te ha estado alimentando bien», comentó Joelle con una sonrisa.
Katherine, con las mejillas sonrojadas por la reciente extravagancia, no pudo evitar compartir su alegría con sus amigas. «¡Shawn me ha regalado diez bolsos Hermes!».
Lily no pudo ocultar sus celos. «¡Si hubiera sabido que Shawn era así de generoso, habría luchado más por él!».
Mientras tanto, Ferris, al enterarse de los fastuosos regalos de Shawn, decidió no quedarse atrás. Compró cien vestidos de Lolita para Lily, cada uno de ellos un diseño personalizado de alta gama, haciendo gala de su riqueza y afecto.
Tras un largo día repleto de lujos y comparaciones, Joelle volvió a casa, con el corazón repentinamente oprimido por una sensación de vacío.
Joelle y Adrian habían pasado por innumerables dificultades en su relación. Nunca celebraban su aniversario, ni el Día de San Valentín. En los últimos años, ella se había saltado las celebraciones de cumpleaños porque no le gustaba marcar un año más de hacerse mayor.
A pesar de su riqueza, anhelaba las cosas que el dinero no podía comprar. Sin embargo, se dio cuenta de que no tenía por qué comparar su vida con la de los demás. El anillo de diamantes que llevaba en el dedo compensaba con creces sus carencias. Aquel pensamiento la animó. Con una sonrisa, abrió la puerta de su casa.
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