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Capítulo 599:
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De repente, Adrián recordó el primer intento de Aurora con el violín, que había sonado más como si estuviera serrando madera que tocando música.
No era precisamente melódico, pero sí absolutamente encantador.
Por aquel entonces, Adrián apenas había podido contener la risa, ofreciendo palabras de ánimo a Aurora. No se había imaginado entonces que algún día ella interpretaría una pieza completa.
Después de la actuación, Joelle guió a Aurora escaleras abajo, donde Leah las esperaba con los brazos abiertos.
Cuando se marchaban, el anfitrión gritó: «Joelle, ¿qué te parece una actuación en solitario para celebrar que pronto seremos alumnas de primaria? Tus espectáculos siempre son un éxito».
Sin detenerse ni un momento, Joelle aceptó e interpretó una pieza que reflejaba maravillosamente el espíritu de la graduación, y luego salió del escenario con elegancia. Adrian la estaba esperando.
Hacía días que no lo veía.
Parecía cansado, el peaje de sus viajes era evidente.
«Ha sido impresionante», dijo.
Joelle no respondió, sólo tarareó mientras le pasaba el violín.
La familia se dirigió a casa cuando terminó la ceremonia. Adrian esperaba un cálido abrazo de Joelle, algo que salvara la distancia que los separaba, pero nunca llegó.
«Cariño». Se acercó a Joelle, que estaba ocupada ordenando, y la atrajo hacia sí.
«¿Va todo bien entre nosotros?»
Joelle se burló ligeramente, inclinando la cabeza hacia una hoja de papel A4 que había sobre la mesa.
Una oleada de frío invadió a Adrian. Recordó una época muy lejana en la que Joelle le había mostrado un documento con dos pesadas palabras: Acuerdo de divorcio.
¿La había agraviado sin darse cuenta? Seguro que no.
¿Haber organizado su boda en secreto podría haber sido un error? Con una mezcla de temor y determinación, Adrian se adelantó para examinar el papel de cerca.
«¿Un compromiso?
«¿Mm-hmm?» Joelle le pasó el teléfono a Adrian. En su ausencia, Callan había descubierto la identidad que se ocultaba tras la polémica foto.
Se trataba de alguien a quien Adrian había ayudado anteriormente. Y era un hombre.
Este individuo, tras una inversión mal gestionada, había recurrido a trabajos serviles para hacer frente a sus abrumadoras deudas, luchando incluso por las comidas. Adrian le había dado generosamente mil dólares.
Joelle admiraba la compasión de Adrian, pero no había previsto que su benevolencia se extendiera hasta el punto de convertir a un hombre en su adversario sentimental.
Había dado instrucciones a Callan para que no informara a Adrian del descubrimiento, dejándole sin saberlo durante todo el viaje. De haberlo sabido, habría intentado aclarar las cosas de inmediato.
Joelle no estaba furiosa, sólo quería dejar clara su opinión.
Levantó el papel y leyó en voz alta la promesa escrita.
«Prometo no ayudar a quienes sean autosuficientes. Tendré preferencia por ayudar a los ancianos, los enfermos y las mujeres embarazadas. Mi intervención se reservará para situaciones verdaderamente críticas».
Adrian terminó de leer, y la tensión que antes había nublado el rostro de Joelle se desvaneció por completo.
«¿Vas a firmarlo o no?», preguntó.
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