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Capítulo 576:
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Al salir de la habitación del hospital, Shawn tocó el hombro de Katherine.
«¿Cómo acabas de llamarme?»
«Mi futuro marido».
«Repítelo».
«En tus sueños».
Shawn hizo un mohín, claramente descontento.
«¿Por qué hemos venido al hospital?»
Katherine guardó silencio, bajó la cabeza y cogió la mano de Shawn. Su mano mostraba varios cortes de la refriega con Kaleb, con sangre aún supurando.
«Primero, vamos a curarte las heridas».
Katherine estaba aplicando pomada en la mano de Shawn con un bastoncillo de algodón cuando irrumpió el médico que acababa de verla.
«¡Ah, señorita Nash, me alegro de que no se haya marchado! Recuerda que tienes que hacerte otra revisión la semana que viene».
«Claro, te lo agradezco».
Cuando el médico se hubo marchado, Shawn la miró con un deje de sospecha.
«¿Qué te pasa? ¿Te pasa algo?».
Sin decir palabra, Katherine siguió envolviéndole la mano en gasas, con expresión serena.
La inquietud nubló los sentimientos de Shawn. El estado de Katherine no parecía crítico, pero era algo más que una dolencia menor.
«Cariño, estamos a punto de casarnos. Necesito saber qué pasa con tu salud».
Levantando la vista con una sonrisa, Katherine dijo: «Shawn, estás a punto de ser padre».
Sin habla, Shawn la miró fijamente, sin palabras durante un buen rato. Estaba totalmente conmocionado.
Katherine le tocó suavemente la mejilla.
«¡Eh, estás babeando!».
«¿Voy a ser padre?».
Ella asintió en señal de confirmación.
Todavía conmocionado, Shawn volvió a preguntar con nerviosa excitación: «¿Voy a ser papá?».
Una vez más, Katherine asintió.
«¡Voy a ser papá!» exclamó Shawn con alegría, elevando a Katherine en el aire y haciéndola girar por la habitación.
Katherine se rió y disfrutó de sus travesuras.
Sin que lo vieran los demás, se le encogió el corazón cuando vio por primera vez los resultados de las pruebas. El niño había llegado de forma tan inesperada que no estaba preparada para ser madre. Sin embargo, tras oír la conversación de Shawn con Lina, Katherine se dio cuenta de que la decisión no era sólo suya. Su miedo al matrimonio y a la maternidad siempre había estado arraigado en la desalentadora perspectiva de criar a un hijo ella sola. Pero Shawn la hizo sentirse segura. Realmente quería tener ese hijo para él.
«¡Cariño, soy tan feliz!» A Shawn se le llenaron los ojos de lágrimas. A pesar de no estar preparado, estaba dispuesto a abrazar esta nueva vida con alegría.
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