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Capítulo 416:
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Wade no pudo resistirse a alargar la mano para tocar la cara de Ryland. Aun así, el niño permaneció sumido en un profundo sueño, sin responder al tacto.
Al cabo de un rato, el ayudante regresó. «Señor Potter, ¿debería contratar a una nueva niñera?».
«No hace falta». La mirada de Wade nunca abandonó a Ryland. «Yo mismo me ocuparé de él».
Aquel niño tenía que crecer sano, y Wade no confiaba en nadie más, ni siquiera en una nueva niñera. Tenía planes para Ryland, y pretendía tomar el control total de su vida. Además, Wade estaba decidido a reclamar el papel de padre de Ryland. Si iba a asumir esa responsabilidad, la encarnaría por completo.
En el hospital, Katherine estaba sentada en la cama, con los pantalones y las mangas modestamente replegados. Debido al empujón de Joelle, Katherine no sólo había dado una voltereta, sino que también había chocado con el borde dentado de una mesa, lo que le había provocado varias abrasiones en el cuerpo.
Shawn sostenía un bastoncillo de algodón empapado en antiséptico, listo para aplicarlo a las heridas de Katherine.
Katherine, fatigada pero desafiante, dijo: «Puedo arreglármelas sola».
Shawn la miró rápidamente. «Me educaron para echar una mano siempre que puedo. Además, quedarme de brazos cruzados mientras alguien lucha no está en mi naturaleza».
Katherine suspiró para sus adentros. No es que le faltaran ganas de discutir; simplemente, no tenía energía. La situación de Ryland ya la había conmocionado, y el estado de Joelle no hacía sino aumentar su preocupación.
Tanto Katherine como Shawn tenían los ojos rojos e hinchados. Desde el incidente, no sólo ellos dos, sino todo el mundo parecía andar con pies de plomo, como si incluso respirar demasiado fuerte pudiera ser un error.
Shawn se concentró en aplicar la medicación, cubriendo meticulosamente las heridas de Katherine con tiritas y envolviendo cuidadosamente las más graves con gasas.
Cuando terminó, Katherine preguntó en tono nasal: «¿Cómo está?».
«Necesita algo de tiempo. Tiene que aceptarlo».
Katherine se quedó con la mirada perdida en el suelo, murmurando: «¿Cómo ha podido ocurrir algo así?».
Shawn sentía lo mismo, pero las palabras parecían inútiles en aquel momento. Olfateó y apretó el tapón del frasco de antiséptico.
«No te alteres demasiado».
Katherine se volvió lentamente hacia él, con la voz cargada de pesar. «Shawn, si lo hubiera sabido, habría estrechado un poco más a Ryland, le habría dado más abrazos».
Mientras hablaba, unas lágrimas silenciosas corrieron por sus mejillas.
Shawn alargó la mano para secárselas, sus manos aún olían a antiséptico, pero a Katherine no le importó.
Se abrazó las rodillas y lloró.
Shawn deseaba abrazarla, pero sus manos vacilaron en el aire antes de retirarse. Permaneció a su lado, esperando pacientemente a que se le pasaran las lágrimas.
Un golpe resonó en la puerta. Katherine giró la cabeza hacia la ventana, no quería que nadie la viera en un estado tan vulnerable. «¿Shawn?»
La voz era familiar. Shawn descorrió la cortina y vio a Lily en la puerta, con una gran fiambrera aislada en la mano.
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