✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 413:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Callan lanzó una mirada de reojo a Wade. «Sí, señor Miller, puedes estar tranquilo; no permitiré que nadie entre».
Wade se abstuvo de hacer ningún movimiento precipitado, y Joelle experimentó una fugaz sensación de alivio. Adrian la acunó en sus brazos y buscó a un médico para que le curara la herida que le había dejado el goteo intravenoso en la mano.
Cuando el médico la atendió, se volvió hacia Adrian. «Tu herida también requiere atención, ¿verdad?».
Adrian no tenía intención de que Joelle se enterara, así que respondió: «Está curada».
«¿Cómo podría estarlo? Ahora tengo tiempo. Espera un momento y recuperaré los suministros para cambiarte el vendaje».
Joelle preguntó: «¿Te has hecho daño?».
«Nada demasiado grave».
Joelle insistió en verle la herida y, con cierta reticencia, Adrian se subió la manga. Lo que quedó al descubierto fue una quemadura del tamaño de la palma de la mano, cuidadosamente vendada en el brazo.
Joelle le apretó la mano, con la mirada fija en su brazo, en trance. «Lo siento mucho. No sólo soy una madre fracasada; también soy una novia fracasada».
«Ya se ha recuperado». Adrián le secó las lágrimas con ternura. «No me duele. Joelle, la situación de Ryland no es sólo tu carga. Yo también comparto la culpa. No os protegí a los dos».
Joelle se secó las lágrimas, cubriéndose la cara de angustia mientras luchaba por serenarse. Sabía que no podía seguir sumida en la tristeza; hacerlo sólo serviría para agobiar a los que la rodeaban.
«Adrian, quiero encargarme yo misma del funeral de Ryland».
«De acuerdo, lo haremos juntos», aceptó Adrian.
Wade salió del hospital y se metió en su coche, desapareciendo en un instante su expresión antes apesadumbrada. Su ayudante se volvió hacia él y le preguntó: «Sr. Potter, ¿qué debemos hacer? Si no recuperamos ese cadáver, al final se descubrirá la verdad, ¿no?».
«Eso ya no importa». Wade lanzó una fría mirada por la ventana. «Ryland ya está en nuestro poder».
El niño que pereció en aquel incendio no era más que un alma que hacía tiempo que había partido. El día de la celebración del cumpleaños de Stephen, sus hombres se habían infiltrado en la reunión, ejecutando un intercambio encubierto del niño. Ahora, Ryland estaba en manos de Wade.
Aunque Adrian y Joelle descubrieran la verdad en el futuro, nunca renunciaría al niño.
De vuelta en la mansión Greenhill, el inquietante sonido del llanto de un niño resonó en el segundo piso. Ryland, de sólo dos años, ya podía reconocer caras. Consciente de que estaba en un lugar desconocido, comprendió instintivamente que cualquiera que no conociera podía ser una amenaza potencial. Llorar era su única forma de expresarse.
Apoyándose en la pared, Chris salió de la habitación. Oír los gritos de la niña le dio un vuelco al corazón, despertando un torbellino de emociones. Una sensación de urgencia le invadió, obligándole a correr a ver cómo estaba el pequeño.
«Chris, no te vayas», le instó Wade.
.
.
.