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Capítulo 377:
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Allí estaba un hombre adulto, centrado únicamente en ella, y la intensidad de todo aquello la aterrorizaba. ¿Cómo no iba a tener miedo?
«Te lo suplico. ¿No puedes dejarme marchar?».
La expresión de Shawn se volvió seria. «¿Dejarte ir? ¿Para que puedas seguir rebotando de un tipo a otro? No puedo hacer eso, Katherine. No puedes seguir engañándome y luego fingir que no lo haces».
«¿Quién demonios te ha engañado? Katherine maldijo, pero se contuvo rápidamente, obligando a su voz a calmarse. «Mira, si no puedes lidiar con esto, entonces dejaremos de asistir a los mismos eventos. Donde estés tú, no estaré yo, y viceversa. Podemos actuar como si nunca nos hubiéramos conocido, ¿de acuerdo?».
«No». La respuesta de Shawn fue inmediata, sin apartar los ojos de su rostro.
El aire entre ellos se espesó con el silencio.
El parche de calor había empezado a expandirse en la palma de su mano, calentándose lentamente al encontrarse con el aire frío.
Katherine abrió el puño, pero Shawn seguía agarrando su muñeca con firmeza.
«No soy el villano que crees que soy. El verdadero problema es que aún te estás adaptando a lo que ha cambiado entre nosotros».
Katherine apenas le oía, con los pensamientos dispersos mientras intentaba averiguar cuál sería su siguiente movimiento.
«Katherine, no importa lo que venga después, no te pondré en una situación difícil. Tómate tu tiempo y piénsalo bien. Me iré del país si no sientes nada por mí. Ya no tendrás que tratar conmigo. ¿Qué te parece?
Katherine tragó saliva y retrocedió un poco, tratando de dejar espacio entre ellos.
Su mente corría en busca de una respuesta, pero no la encontró. Por suerte, el claxon de un coche sonó por detrás, cortando la tensión. Era el coche de su familia. Katherine aprovechó la oportunidad para escapar.
«Parece que ha llegado mi coche. Tengo que irme. Adiós».
Salió del coche a toda prisa y se marchó corriendo, dejando atrás a Shawn.
Cuando entró en casa, su teléfono volvió a sonar: Shawn. Era como si hubiera estado esperando, contando los segundos transcurridos desde que ella se marchó.
Sintiendo una oleada de frustración, Katherine pasó por alto a sus padres, que estaban pegados al televisor, y subió al piso de arriba. Tras ponerse el pijama, oyó la voz de su madre en el pasillo.
«¡Katherine! Shawn acaba de llamar. Ha dicho que no podía ponerse en contacto contigo. ¿Tienes el teléfono apagado? Está preocupado. Llámale cuando puedas».
Katherine se frotó las sienes, con el peso de la situación presionándola.
¿Qué podía decir?
Shawn y ella llevaban tanto tiempo juntos que sus padres ya estaban al tanto. ¿Cómo iba a salir con alguien que se había convertido en su familia? La idea parecía imposible.
¿Qué pensaba realmente Shawn?
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