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Capítulo 90:
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«Mañana me aseguraré de que consigas esa asociación con Peak Group», dijo ella.
De vuelta en la residencia de los Gilbert, Alina subió las escaleras y entró sola en su habitación. Tras ocuparse de varios asuntos relacionados con el trabajo, su teléfono sonó de repente.
Al otro lado de la línea, una voz cansada y vacilante dijo: «Alina…». La persona que llamaba parecía agotada mientras continuaba: «¿Podrías echar una mano y ayudarnos por última vez?».
Alina respondió con calma: «¿Qué pasa?».
«Antes de irte, solo revisaste parte de la propuesta. He revisado las secciones restantes varias veces, pero siguen pareciendo mucho más flojas en comparación con lo que tú habías trabajado». A continuación se oyó un suspiro de cansancio, con evidente preocupación en su voz. «Mañana tenemos la presentación ante Peak Group y me temo que el acuerdo podría fracasar».
Alina preguntó con calma: «Jasmine, tu cargo es solo el de subdirectora, mientras que Alan ocupa el puesto de director general. Puesto que él ya ha dado el visto bueno a la propuesta, ¿por qué sigues estando inquieta?».
En el pasado, cuando ella y Alan aún estaban juntos, Alina había dedicado un esfuerzo tremendo a apoyar a su empresa y a gestionar diversas responsabilidades. Entre esas tareas se encontraba la propuesta para Peak Group, que exigía toda su atención y dedicación. Había pasado innumerables noches en vela perfeccionando cada detalle.
Todo cambió antes de que pudiera terminar el diseño final, y la traición de Alan puso fin tanto a su relación como a su participación en el proyecto.
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A partir de entonces, no tenía motivos para seguir ayudándole y se negó a actuar como si nada hubiera pasado.
Jasmine habló con un fuerte sentido del deber. «Alina, entiendo lo que pasó entre tú y el señor Hopkins. Como he supervisado este proyecto desde el principio, no puedo soportar ver cómo el duro trabajo del equipo se va al traste. Si estás dispuesta a intervenir, haré lo que me pidas».
Alina sintió un ligero destello de emoción, aunque mantuvo la compostura. «Alan tiene suerte de contar con alguien tan dedicada como tú trabajando para él. Aun así, no volveré a ofrecerle mi ayuda».
«Entiendo tu decisión», dijo Jasmine en voz baja. «Trabajar a tu lado me ha enseñado mucho, y espero de verdad que podamos volver a colaborar en el futuro».
Incapaz de contener sus pensamientos, añadió con un atisbo de frustración: «Sinceramente, Jessica no se te puede comparar en absoluto. No entiendo en qué estaba pensando Alan».
Alina no pudo evitar soltar una pequeña risa.
Le sorprendió que alguien tan estricta y seria como Jasmine dijera algo tan directo.
Un tono juguetón se coló en su voz al responder: «¿Quién puede saberlo con certeza?».
Las dos se echaron a reír juntas.
Una vez finalizada la llamada, Alina se dio cuenta de que la noche aún era joven. Su atención se desvió hacia el jardín, donde las flores estaban en plena floración, y sintió la necesidad de salir a dar un paseo.
Incluso bajo el manto de la oscuridad, la residencia de los Gilbert seguía siendo impresionante, con su lujo patente en cada rincón. Unas cálidas luces iluminaban los jardines, y las flores exóticas del jardín lucían impecables en plena floración.
Alina se quedó allí de pie, contemplando el apacible paisaje nocturno.
«Aquí fuera a estas horas, Alina. Cuida de no resfriarte».
De repente, oyó la voz de Pamela cerca de ella.
Alina se giró y se acercó sin demora. «Señora Gilbert, ¿todavía está despierta?», dijo educadamente.
A pesar de su edad, Pamela conservaba un aire vivaz y alegre. Una suave sonrisa se dibujó en su rostro al mirar a Alina. «¿Aún no te acostumbras a llamarme Pamela?».
Alina se corrigió. «Pamela».
Tras una breve pausa, Pamela dejó escapar un suspiro. «Esta noche me han invadido viejos recuerdos y no me dejaban descansar. He salido a despejar la mente y no esperaba encontrarte aquí también».
Con sinceridad en la mirada, Alina respondió sin vacilar: «Si te apetece contarlo, me gustaría escucharte».
De entre todos los miembros de la familia Gilbert, Pamela —aparte de Kellan— siempre le había mostrado la mayor amabilidad.
Tras pensarlo un momento, Pamela volvió a hablar. «No es algo que tenga que ocultarte. Se trata de Kellan».
Alina sintió una punzada de expectación, ya que intuía vagamente lo que Pamela estaba a punto de revelar.
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Nota de Tac-k: Pasen un muy agradable día viernes amadas personitas. Dios les ama y Tac-k les quiere mucho. ٩(^ᗜ^ )و ´-
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