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Capítulo 923:
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En ese momento, su teléfono sonó con una notificación de ingreso. Veinte millones. Se quedó mirando la pantalla con incredulidad. «¿Es esto… el pago por el código del Grupo Brooks?»
Nunca había tenido tanto dinero en su vida.
Cara echó un vistazo a la pantalla, sin impresionarse. «Andrew no es generoso. Ese código generó miles de millones, y él solo te da veinte millones».
Kyla se quedó en silencio. Así que Cathryn era terriblemente capaz: un solo programa había generado unas ganancias inimaginables.
Mientras Kyla miraba fijamente la larga cadena de ceros, la emoción brillaba en sus ojos. Tanto dinero. ¿Cómo podría alguien gastarlo todo?
Cara introdujo su propio número de cuenta en el teléfono de Kyla y dijo: «Introduce tu PIN».
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Kyla frunció el ceño ante la página de transferencia. «¿Qué se supone que significa esto?».
Cara respondió con frialdad: «No pensarías en serio que ese dinero te pertenecía, ¿verdad?».
A Kyla le temblaban los dedos mientras miraba fijamente la pantalla. Había adoptado el apellido de Kestrel, vivido a la sombra de Cathryn y perseguido el afecto de Andrew en solitario, sin imaginar ni por un momento que el dinero entraría en escena. Ahora, con veinte millones mirándola fijamente, el pulso le latía con fuerza. Al fin y al cabo, ¿quién podía afirmar sinceramente que odiaba el dinero?
El tono de Cara era cortante. —Te traje aquí para que te ganaras el corazón de Andrew, no para que te llenaras los bolsillos.
Un escalofrío recorrió a Kyla mientras tecleaba apresuradamente el PIN.
Al ver cómo los fondos se transferían a su cuenta, Cara finalmente se relajó. Al notar la expresión abatida de Kyla, le advirtió: —No puedes tenerlo todo. O la riqueza o Andrew. Elige.
—Andrew —respondió Kyla sin dudar.
—¿Y si él acaba sin nada? —insistió Cara—. ¿Entonces seguirías queriéndolo?
Kyla había pensado en eso hacía mucho tiempo. Sí, había fantaseado con un salvador rico, pero si se veía obligada a elegir entre la riqueza y el propio Andrew, la respuesta nunca había vacilado.
—Elijo a Andrew —dijo Kyla, con la mirada firme.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Cara. Otra mujer habría sido difícil de manipular. La obsesión de Kyla hacía que Andrew valiera más para ella que cualquier fortuna.
«Bien», dijo Cara. «Dame lo que necesito y yo te daré lo que quieres.»
Solo entonces Kyla comprendió del todo que el verdadero objetivo de Cara era el dinero. Asintió.
«Recuerda», le indicó Cara, «si quieres a Andrew, mantén una actitud distante. Para él, Kestrel es una estrella inalcanzable. Deja de lanzarte a sus brazos; te hace parecer desesperada y patética».
En cuanto se mencionó a Andrew, la expresión enamorada de Kyla salió a la superficie, provocando una mirada de disgusto apenas disimulado por parte de Cara.
«Lo entiendo», dijo Kyla en voz baja, bajando la cabeza. Ella misma ya había llegado a esa conclusión: Andrew solo le hablaba de buena gana cuando ella mantenía una distancia cortés.
Después de que Cara se marchara, Kyla observó su apartamento, estrecho y en ruinas, con renovado resentimiento. ¿Cómo se suponía que iba a soportar vivir en un lugar como ese? La imagen de Cathryn esperando en una lujosa villa el regreso de Andrew la llenó de una envidia ardiente. Ella quería esa vida. Quería que la suave voz de Andrew se dirigiera a ella. Si Andrew no iba a acudir a ella de buena gana, entonces Cathryn tendría que desaparecer.
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