Una vez la esposa tonta, ahora su eterna obsesión - Capítulo 83
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad
📱 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 83:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Cathryn se sentó erguida, con los puños apretados. La frustración se acumuló en su pecho hasta que se desbordó en un grito ahogado. Golpeó el colchón con los puños, y los sordos golpes resonaron como eco de su ira. «¡Damien, bastardo!».
Él había encendido un fuego en sus venas, solo para abandonarla a las llamas que él mismo había provocado.
Mientras tanto, las largas zancadas de Andrew lo llevaron a la sala de estar, donde Gavin esperaba, sereno como siempre. Los ojos de Andrew brillaron con autoridad. «Trae aquí a todos los sirvientes de la casa».
En seis minutos, el personal doméstico se reunió bajo la pálida luz de la lámpara de araña, formando dos filas rígidas. Sus rostros eran un mosaico de aprensión y confusión.
La mayoría de las mujeres, con uniformes sencillos, parecían tener cuarenta años o más, con las manos juntas delante de ellas. Entre ellas había unos pocos hombres, de espalda ancha y encorvada por la edad, con expresiones solemnes. Al final de la fila se encontraba un chico de unos dieciocho años, con postura inquieta y mirada nerviosa.
Andrew dirigió su atención hacia él. Su voz rompió el pesado silencio. «¿Quién eres?».
El chico se estremeció y se escondió detrás de uno de los hombres mayores.
El hombre esbozó una sonrisa avergonzada. —Es mi hijo.
Gavin dio un paso adelante, con voz tranquila y natural. «Es Walter Briggs, el jardinero. Su hijo dejó la escuela pronto, no era muy dado a estudiar, y ha estado aprendiendo el trabajo floral al lado de su padre».
Andrew entrecerró los ojos y dio un paso más hacia él. El chico se movió, encogiendo los hombros.
«¿Sabes de computadoras?», preguntó Andrew.
El chico asintió levemente. «Sí».
El pulso de Andrew se aceleró y su mirada se agudizó con repentino interés. —¿Programar?
El chico negó con la cabeza, con voz débil. —No. Solo juego a videojuegos.
𝑆𝒾𝑔𝓊𝑒 𝓁𝑒𝓎𝑒𝓃𝒹𝑜 𝑒𝓃 ɴσνєℓα𝓼4ƒα𝓷.ç0𝓂 con sorpresas diarias
Walter le dio un fuerte golpe en la cabeza con la mano. «¿Todavía te atreves a mencionar los videojuegos?».
La expresión de Andrew se endureció, con la decepción reflejada en su rostro. —Entonces, ¿no sabes programar?
El chico asintió. «No sé nada al respecto. Para eso se necesita una formación específica. Como mínimo, la universidad».
Walter se inclinó, con una risa forzada y nerviosa. —Sr. Brooks, le da demasiado crédito. Es un desastre con los libros, por eso abandonó los estudios. Si tuviera siquiera una pizca de talento, habría movido cielo y tierra para que siguiera en la escuela.
El ceño de Andrew se frunció aún más y las sombras de su rostro se hicieron más pronunciadas. Recorrió con la mirada al grupo reunido, buscando cualquier atisbo de inquietud. —¿Cuál es tu nivel de estudios?
Gavin, erguido como una espada, respondió con serenidad. —En su mayoría, secundaria o bachillerato, señor Brooks. Solo el nutricionista tiene formación universitaria, pero está de baja.
Andrew apretó la mandíbula y un músculo le tembló. La inconfundible señal de Kestrel había aparecido aquí, dentro de los muros de su propia finca. Eso significaba que la ausencia del nutricionista lo descartaba.
La mirada de Andrew se movió de un rostro a otro, indagando. «¿Alguno de ustedes sabe de computadoras?».
.
.
.