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Capítulo 475:
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Un rato más tarde, mientras Amanda estaba cerca de la entrada del Brooks Group, vio a Cathryn entre la multitud. Su ira inicial dio paso brevemente a la curiosidad. Estaba tan concentrada en indagar sobre Cathryn que se había olvidado de preguntarle por el matrimonio de Claire.
Amanda detuvo a una empleada que pasaba por allí, la agarró del brazo y le señaló a Cathryn. «¿Sabes quién es el marido de esa mujer?».
La empleada, también de administración, miró a Cathryn con desdén. «¿Ella? Es amiga de Sophie. Se rumorea que su marido es huérfano y que lo crió su abuela. Probablemente también esté arruinado».
Los labios de Amanda se curvaron en una sonrisa de satisfacción. Ese sería un matrimonio fácil de romper.
Mientras tanto, una vez que le bajó la fiebre, Cathryn volvió al trabajo. Al entrar en el edificio, se topó de frente con Amanda.
«¿Qué haces aquí?», preguntó Cathryn, tomada por sorpresa.
El rostro de Amanda se iluminó al instante, y sus ojos se arrugaron con una cálida alegría. —Fiona mencionó que trabajabas en Brooks Group, ¡y aquí estás!
«¿Has venido a ver a alguien?», preguntó Cathryn educadamente.
Amanda hizo un gesto con la mano para restarle importancia. —No importa.
«Es casi la hora de comer», dijo Cathryn. «Permíteme invitarte a comer en la cafetería de la empresa».
La expresión de Amanda se iluminó. —Suena maravilloso.
Estar cerca de Claire le levantó el ánimo de forma inesperada.
Dentro de la cafetería, Cathryn cogió una bandeja con comida para Amanda y otra para ella. —Pruébala, por favor. Espero que te guste.
Amanda probó un bocado y asintió con aprobación. «Fiona me dijo que habías estado enferma. ¿Por qué no descansaste unos días más?».
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Cathryn esbozó una leve sonrisa. «Ya me tomé una semana libre la semana pasada. Si falto más días, me descontarán del sueldo».
Amanda extendió la mano y le acarició la cabeza a Cathryn con tierna simpatía. Pobre chica, trabajando con fiebre solo para ganar un modesto salario. Mucho más sensata que esa desvergonzada de Cathryn, que ya se había quedado con la mitad de la fortuna de Andrew.
Amanda dijo: «Cuando te cases con mi nieto, no tendrás que trabajar tan duro».
Cathryn esbozó una sonrisa irónica. «Parece que has olvidado que ya estoy casada».
Amanda lo descartó con un gesto despreocupado. —Casada, sí, pero los matrimonios pueden terminar. Si alguna vez discutes con tu marido, acuérdate de mi nieto. Sería una buena segunda opción.
Cathryn la miró fijamente, sorprendida por la sugerencia. El nieto en cuestión no debía de tener mucho de lo que presumir si su abuela lo ofrecía como plan de respaldo para una divorciada.
—Claire, por favor, solo conoce a mi nieto una vez —suplicó Amanda, con un tono de desesperación en la voz.
La fe de Amanda en su nieto era absoluta. El porte elegante y el aspecto llamativo de Andrew lo convertían en una pareja mucho mejor de lo que el marido de Claire podría ser jamás. Convencer a Claire debería ser sencillo.
Cathryn abrió los labios, dispuesta a explicar que su matrimonio era estable y que no tenía intención de dejar a su marido. Pero antes de que las palabras pudieran salir de su boca, su teléfono vibró. Un mensaje de Fiona iluminó la pantalla: «Claire, el corazón de Amanda aún se está recuperando. Por favor, ten en cuenta sus emociones».
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