📚 Tu biblioteca del romance 💕
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad💡 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 403:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Vas otra vez a la oficina del director general?», preguntó Sophie, esforzándose por que su tono sonara casual.
Cathryn le dedicó una sonrisa cortés. —Sí. Necesito que el Sr. Brooks firme esto.
A Sophie se le hizo un nudo en la garganta. Solo unos días antes, Cathryn lo había llamado Andrew con tanta naturalidad que Sophie la había regañado por ello. Ahora, al oír «Sr. Brooks» salir con tanta fluidez de la boca de Cathryn, Sophie se sintió ridícula más allá de lo que las palabras pueden expresar.
Cathryn se acercó a la puerta del director general y llamó suavemente. —Sr. Brooks, tengo unos documentos que necesitan su firma.
Una voz grave respondió desde detrás de la pantalla. «Déjelos sobre la mesa».
Cathryn dejó la carpeta, pero dudó, con la mirada fija en la silueta difusa que se adivinaba tras la mampara. —Sr. Brooks, hay algo que tengo que decirle.
Su corazón latía con fuerza. Hoy, había decidido, la verdad saldría a la luz. Le diría que ella era Kestrel, con la esperanza de recuperar la herencia de su madre.
Él se detuvo. —Yo también tengo algo que decirte.
Cathryn frunció el ceño. —¿Qué es?
«Tráeme mi camisa del armario», dijo.
Cathryn se quedó paralizada, tomada por sorpresa. Ir a buscar su ropa le parecía algo demasiado personal para la oficina.
«La blanca, la que está más a la izquierda», añadió con voz tranquila y segura.
A regañadientes, se acercó al armario, lo abrió y sacó una camisa blanca impecable. Extendiéndola más allá de la pantalla, dijo: «Su camisa, señor Brooks».
Él no la cogió.
Su mirada se posó en los gemelos de plata que brillaban bajo la luz, unos gemelos que ella conocía demasiado bien. Su corazón dio un vuelco.
Eran los gemelos que había diseñado para…
Capítulos recién salidos en ɴσνєℓα𝓼4ƒ𝒶𝓷.c○𝓂 que te atrapará
Andrew, unos gemelos que una vez había visto en el armario de Damien. Le temblaban los dedos. ¿Podría ser…?
Apartó la pantalla.
Andrew estaba allí, mirándola fijamente a los ojos.
Cathryn contuvo el aliento. —Damien… ¿por qué estás aquí?
Él levantó una ceja, con una chispa de diversión en los ojos.
—Damien, deja de bromear —soltó ella, invadida por la incredulidad—. Esta es la oficina del director general. Estaba segura de que Damien había acabado por error en la oficina de Andrew.
Andrew tomó la camisa de sus manos, rozando los gemelos con los dedos. —Estos han sido míos desde el principio.
Su voz se redujo a un susurro. —Eso es imposible. Le pedí a Gavin que se las entregara a Andrew…
—Yo soy Andrew —la interrumpió él con suavidad, sin apartar la mirada.
Cathryn dio un paso atrás, palideciendo. «¿Cómo… cómo puede ser eso?».
Él la agarró del brazo antes de que pudiera retroceder más. «Damien es solo un nombre que utilicé. Siempre he sido Andrew».
Su mente se aceleró, tratando de recomponer cada fragmento que había ignorado. El tono de Andrew se suavizó, pero transmitía toda la verdad. «Yo soy Andrew, y Andrew soy yo».
De repente, la oficina se le hizo más pequeña, abarrotada de fotografías de Andrew: su mundo, su imagen, su identidad.
Su voz temblaba. «¿Por qué me engañaste?».
.
.
.