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Capítulo 319:
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Pero el pasillo la engulló, dejando solo el eco de sus pasos.
Entonces, en el borde de su visión, un revoloteo de tela captó la luz: una falda que se alejaba doblando la esquina. Elaine había estado espiando.
Andrew se quedó clavado en el sitio, con la mirada fija en el espacio que Cathryn había dejado vacío. Apretó los dedos hasta formar un puño cerrado, sintiendo la presión en la palma de la mano mientras reprimía el ardor en la garganta.
El agudo zumbido de su teléfono rompió el silencio. El nombre de Ethan apareció en la pantalla.
—Sr. Brooks, Elaine no fue enviada por Amanda —dijo Ethan en cuanto se conectó la llamada, con tensión en la voz—. Elaine fue enviada por Cara.
La mirada de Andrew se oscureció. —Ya me lo imaginaba.
—Aún no sabemos cuáles son sus intenciones —añadió Ethan.
Andrew soltó una risa sin humor, aguda como el hielo. —Entonces prepararemos el tablero nosotros mismos y veremos a qué están jugando.
—Los códigos del programa que Jordyn envió pasaron todas las pruebas sin problemas —informó Ethan.
Andrew frunció el ceño, formando una leve arruga entre ellos. ¿Podría Jordyn ser realmente Kestrel? Aquella chica misteriosa de la azotea pasó por su mente como un fantasma. ¿Era Jordyn? ¿Podría alguien cambiar tanto con el tiempo?
—El equipo técnico ha confirmado que los códigos del programa podrían revolucionar la eficiencia interna de Brooks Group —continuó Ethan—. Recomiendo su implementación inmediata.
Andrew no dijo nada.
Ethan añadió: «El especialista en seguridad también nos ha asegurado que, aunque hubiera fallos, no comprometerían nuestros datos. Puede estar tranquilo, señor Brooks».
La mirada de Andrew se endureció. «Entrégaselo al departamento técnico. Para el lunes, estará implementado en todas las divisiones».
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«Sí, señor Brooks».
Mientras tanto, Cathryn apenas había salido por las puertas correderas del hospital cuando apareció Jordyn.
Lo primero que vio Cathryn fue esa sonrisa burlona y exasperante.
«Vaya, vaya», dijo Jordyn con tono burlón, «¿quién hubiera pensado que tú eras Kestrel todo este tiempo?».
La frialdad agudizó la mirada de Cathryn. «¿No te preocupa que pueda delatarte?».
Una carcajada brotó de los labios de Jordyn, engreída y triunfante. —Demasiado tarde. Andrew ya cree que soy Kestrel. Los códigos del programa superaron las pruebas del Grupo Brooks. Aunque corras a verlo ahora, no te escuchará.
Cathryn sintió un nudo en el estómago. Si Jordyn realmente tenía la versión final de los códigos de su programa, explicar la verdad sería imposible.
Jordyn se inclinó hacia ella, ampliando su sonrisa, llena de ambición. —¿Sabes qué? Liam y yo hicimos una apuesta con Andrew. Una vez que los códigos del programa se apliquen mañana en Brooks Group, se supone que él inyectará capital en Watson Tech y Moore Trading. Entonces, Watson Tech saldrá a bolsa.
Cathryn esbozó una sonrisa más cortante que cálida. Jordyn no tenía ni idea de en qué se estaba metiendo. Los códigos del programa tenían un fallo, uno que pasaba desapercibido a pequeña escala, un fallo que Cathryn había pasado tres años corrigiendo sin descanso.
Mañana sería Jordyn quien fracasaría, no ella.
«Afróntalo, Cathryn», ronroneó Jordyn, «no puedes vencerme».
Cathryn solo levantó una ceja. Mañana hablaría por ella.
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