Una segunda oportunidad con el CEO tras el divorcio - Capítulo 1084
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Capítulo 1084:
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Al ver su profundo ceño fruncido, el sirviente dudó y luego preguntó con cautela: «¿Cuánto recuerda de su vida antes de perder la memoria?».
El anciano sirviente llevaba años al servicio de Farley y conocía sus secretos mejor que nadie.
Sabía que la memoria de Madisyn había sido borrada artificialmente y sustituida por recuerdos falsos para mantenerla atada a Farley.
Por eso le inquietaba la idea de que Madisyn recuperara la memoria. Si Madisyn lo recordaba todo, podría abandonarlo, algo que Farley había hecho todo lo posible por evitar. Pero la respuesta de Madisyn calmó sus temores.
Madisyn negó con la cabeza, frunciendo aún más el ceño. —No mucho. Todo lo que pasó después de empezar a estudiar en Ecuapia es una nebulosa. Su amnesia era parcial, no total.
Recordaba vívidamente su infancia: los días que pasaba en casa de su abuelo, las coloridas flores de su querido jardín, el amable vecino anciano y el distante pero guapo nieto de este. De niña, solía aferrarse a la pierna del niño y declarar con convicción infantil que algún día se casaría con él.
Incluso recordaba cómo se sonrojaba él cada vez que ella lo decía.
Pero luego los vecinos se mudaron y nunca volvió a verlo.
Todos esos recuerdos eran claros.
Fue solo hace seis o siete años, cuando voló desde Nawrin para estudiar en Ecuapia, que todo se volvió confuso.
Había dado por perdido todos los recuerdos de aquella época.
Sin embargo, cuando Farley mencionó a Olivia, el rostro y el nombre de la mujer resurgieron vívidamente en su mente.
Era extraño, casi antinatural.
—Lo recordarás todo con el tiempo —le dijo el sirviente con tono tranquilizador, al notar la expresión preocupada de Madisyn.
Relajándose un poco, el sirviente sacó otra bolsa de hielo de la nevera y se la entregó.
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—Señorita Thomas, siga aplicándose el hielo. El señor Evans… fue demasiado impulsivo. ¿Cómo pudo pegarle así?
La huella roja e hinchada de la bofetada de Farley aún le marcaba la mejilla, incluso después de haberle aplicado hielo durante tanto tiempo.
Cerró los ojos y respiró lenta y profundamente.
Nadie se había atrevido nunca a ponerle una mano encima.
¿Qué le había dado valor a Farley?
¿Porque estaban enamorados? ¿Porque era su prometido?
Además, ella había perdido la memoria y ni siquiera recordaba tener un prometido.
Ese pensamiento avivó su ira. Su voz era firme, pero tranquila, cuando se volvió hacia el criado. —Quiero ir al hospital.
La criada parpadeó, tomada por sorpresa. —Solo es una bofetada. No hace falta…
—Me zumban los oídos. Creo que tengo el tímpano dañado. Necesito que me lo miren —dijo Madisyn con voz fría antes de que la criada pudiera terminar la frase.
La expresión de esta se volvió severa al oírla.
Ella dudó antes de asentir. «Lo hablaré con el señor Evans».
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