Una segunda oportunidad con el CEO tras el divorcio - Capítulo 1083
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Capítulo 1083:
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Madisyn frunció el ceño. Tomó la bolsa de hielo de la mano de la sirvienta y se la puso en la cara. Preguntó con indiferencia: «¿Por casualidad conoces a alguien llamada Olivia?».
El recuerdo de Farley llamándola Olivia seguía atormentándola. No tenía sentido.
La mención de Olivia por parte de Madisyn pareció pillar desprevenida a la sirvienta. Por un breve instante, su expresión se congeló antes de bajar rápidamente la mirada. «No la conozco», respondió con tono evasivo.
A pesar de la negación, el agudo instinto de Madisyn percibió la vacilación de la sirvienta. Frunció el ceño, presionando la bolsa de hielo contra su mejilla hinchada con una mano mientras agarraba firmemente el brazo de la sirvienta. «¿Olivia tiene algo que ver con Farley?».
Farley le había dicho a Madisyn que se habían conocido en la universidad, se habían enamorado y que su relación había comenzado allí.
Entonces, cuando él soltó el nombre de Olivia en un arranque de ira durante su discusión, ¿significaba eso que realmente conocía a Olivia?
Un pensamiento escalofriante cruzó la mente de Madisyn: ¿podría Farley haber sido el novio que llevó a Olivia a saltar del edificio?
¿Por qué si no iba a perder el control y decir su nombre de forma tan impulsiva?
Madisyn siempre había creído que la verdad se escapaba cuando las emociones se desbordaban. En momentos de ira o angustia, las personas perdían el filtro.
Las palabras pronunciadas en esos estados a menudo revelaban las verdades más profundas que se escondían en sus corazones.
Su mente daba vueltas con estas sospechas mientras entrecerraba los ojos hacia la sirvienta. —No me mientas. Sé que la conoces.
La criada se estremeció ante sus palabras, y su reacción la delató.
Miró con recelo hacia la escalera, como si temiera que la oyeran.
Tras confirmar que Farley seguía en su estudio, se inclinó y bajó la voz. —Señorita Thomas… ¿también la conoce usted?
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Madisyn asintió con firmeza. —Oí hablar de ella cuando estudiaba en Ecuapia. Era compañera mía.
Clavó en la criada una mirada penetrante. «Así que no intentes ocultarme nada. Todavía recuerdo algunas cosas sobre ella». Los ojos de la sirvienta se abrieron con sorpresa.
Tras una breve vacilación, preguntó con cautela: «Pero señorita Thomas… ¿No ha perdido la memoria?».
Madisyn había perdido la memoria y no recordaba a sus amigos ni a sus seres queridos.
¿Cómo podía reconocer a una compañera de colegio de hacía años que no le resultaba muy familiar?
La pregunta pilló a Madisyn desprevenida.
De hecho, había perdido la memoria.
Ni siquiera podía recordar los detalles de su historia de amor con Farley cinco años atrás en Ecuapia.
Y, sin embargo, recordaba a Olivia, una desconocida.
Es más, en el momento en que Farley mencionó su nombre, el recuerdo volvió a ella.
¿Cómo era posible?
—Señorita Thomas.
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