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Capítulo 179:
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«¡De nada! Me ha dado una excusa para saludarte».
«¿Cómo estás, Charles?».
«Bien, bien… Un poco viejo, pero bien».
«¿Te vas a quedar? Les diré a los chicos que te acomoden…».
«¡Oh, no! Solo he venido a dejarlos. Me estoy reservando para la noche del estreno. No quiero estropear la sorpresa…».
«¿Estás seguro?
«Sí, no te preocupes. Me han prometido que se portarán bien y que me avisarán cuando quieran que los recoja».
«Muy bien».
«¡Gracias, abuelo!», le dijo el pequeño.
Era como entrar en un mundo mágico, lleno de luces y música. Los tres permanecieron en el borde de sus asientos, observándolo todo. Solo ellos ocupaban los palcos detrás del foso de la orquesta, como si se tratara de una función privada y exclusiva.
Cuando por fin terminaron el ensayo, Deanna bajó a buscarlos.
«¿Queréis comer algo? En mi camerino podemos comer y beber lo que queramos… Y como es un poco tarde, ¿qué tal… hamburguesas con queso? Me muero de hambre…».
«¡Sí!», gritó Jonathan con entusiasmo.
«¡Genial! Ethan, ¿puedes decírselo a tu abuelo? Dile que si se hace tarde, puedo llevarte a casa».
Leonard se levantó y se marchó. Por alguna razón, tenía la sensación de que su tiempo con ella se estaba acabando.
Deanna se había cambiado el traje y se había puesto ropa de calle. Disfrutaron de la cena juntos, rodeados de atrezo, maquillaje, luces y espejos.
«Bueno, se está haciendo tarde y mañana tienes clase… Te acompaño a casa».
«No hace falta, papá me ha enviado un mensaje diciendo que viene a recogernos», le dijo Ethan.
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«¿Tu padre?
«Sí, dice que el abuelo ya debe de estar acostado».
«Pero… puedo llevarte yo».
«Ya está de camino».
¡Dios mío! La ansiedad se apoderó de ella. ¿Cómo se sentiría al volver a verlo? Tenía que verlo; no podía dejar a los niños en la puerta para que él los recogiera. Le dijo al personal que lo dejara pasar cuando llegara. Le sudaban las manos y el corazón le latía con fuerza en el pecho.
Esperaron entre los asientos. Naomi fue la primera en verlo entrar.
—Hola, papá.
¡Dios mío!
«Hola, cariño». Su voz.
«Papá, hemos comido hamburguesas con queso», le informó el pequeño.
Tuvo que levantarse.
«Deanna quería llevarnos», dijo Ethan. Le temblaban las piernas.
«Hola, Deanna».
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