✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
✨ Descubre más novelas completas aquí
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 115:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«Dejemos todo como está».
«No seas cobarde. Hemos llegado hasta aquí, ¿por qué parar ahora?».
«¿Qué vas a hacer con eso?».
«Me aseguraré de que lo vean… Será mejor que empieces a prepararte».
«Siempre me sorprendes…».
«Solo hago lo que es mejor para todos».
Daniel llevó a los niños a conocer a su nuevo primo pequeño. Deanna se negó a ir, tenía cosas que arreglar con Harry primero.
«¿Tu mujer?», le preguntó Charles a su hijo.
«Se ha quedado en casa… por ahora».
—Ya veo… Bueno, es comprensible.
—¿Cómo que Deanna no ha venido? —Laura estaba deseando verla. —No.
Aunque había traído a sus hijos, Daniel no estaba de humor para verlos. Seguía molesto por todo lo que había pasado. En el fondo, sentía culpa y eso empezaba a pesarle.
—¿Qué más me estás ocultando?
—Nada.
No sabía por qué mintió. Quizás le parecía demasiado confesar su propio error en ese momento. O quizás era solo miedo. Y aunque ella estaba ahora de mucho mejor humor, no quería decírselo.
Sinceramente, no quería admitir su error.
—¿Cómo está Deanna?
Harry necesitaba saberlo.
—Mejor… ¿Por qué lo preguntas?
—¡Oh, vamos, Daniel!
—¿Cuánto tiempo vas a seguir con esto? ¿No crees que ya es suficiente?
Capítulos nuevos solo en ɴσνєʟα𝓼𝟜ƒαɴ.𝓬ø𝓶
—Nos vamos. Los tres. Ya he encontrado una casa y voy a aceptar tu oferta de trabajar en la sucursal… ¿Qué más quieres?
—Que la dejes en paz de una vez por todas. Que nos dejes en paz».
«Siento mucho todo lo que ha pasado… Ahora lo entiendo. No tiene sentido sacrificar lo poco que he conseguido construir».
Daniel observó atentamente a su hermano. Era la primera vez en mucho tiempo que le oía hablar con madurez.
«Te va a arrancar la cabeza cuando te vuelva a ver.«
Lo sé… Pero me lo merezco. No voy a huir».
«No lo hagas. Yo estaré allí para contenerla después».
Un sabor amargo le llenó la boca. Estaba huyendo. Esa misma culpa volvió a aparecer.
«Daniel, tengo que hablar contigo», dijo Charles.
Tenía buenas noticias sobre la empresa, la pérdida de capital y el apoyo de los socios. Un problema menos. Parecía que las cosas por fin estaban encajando.
Sin el secreto de Harry amenazando el equilibrio, el resto era solo cuestión de tiempo y paciencia. Reed acabaría quedándose sin excusas y recursos, y tendría que retirarse con el rabo entre las piernas, humillado por no haber conseguido lo que tanto deseaba.
.
.
.