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Capítulo 82:
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La aparición de Moon en el hilo del foro provocó un gran revuelo en toda la sección de comentarios.
La curiosidad se desató y, finalmente, alguien preguntó sin rodeos: «Moon, ¿qué opinas realmente de Black Dawn Tech? ¿Es una apuesta a largo plazo o un barco que se hunde?».
Su respuesta fue rápida y sin vacilar: «Un barco que se hunde».
Era prácticamente inaudito que Moon y Luna estuvieran de acuerdo. Conocidos por su rivalidad legendaria y sus constantes enfrentamientos en los círculos financieros, estos dos rara vez coincidían en una apuesta. Sin embargo, ahí estaban: ambos sin ver nada bueno en las perspectivas de Black Dawn Tech.
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A partir de ahí, las especulaciones se extendieron a la velocidad del rayo. ¿Dos gigantes dando señales de alarma? Evidentemente, algo grande debía de estar gestándose a puerta cerrada.
Mientras tanto, la mirada de Roger perforaba su monitor, y su estado de ánimo se ensombrecía con cada nuevo comentario.
¿Qué demonios estaba pasando? Uno tras otro, estos titanes seguían alineándose en su contra. ¿De verdad pensaban que Black Dawn Tech era tan débil, o se trataba simplemente de desprecio personal?
Peor que la negatividad en sí misma era el enorme peso que tenían Luna y Moon. Sus opiniones tenían el poder de mover montañas… o de derribarlas. Con su influencia y sus hordas de seguidores, la confianza del mercado podría desmoronarse de la noche a la mañana, provocando que las acciones de Black Dawn Tech entraran en caída libre a la mañana siguiente.
Mientras tanto, Alexia inició sesión en su cuenta. El hilo ya se había disparado, con más de diez mil comentarios.
Se desplazó por las respuestas y se detuvo en cuanto apareció el nombre de Moon.
Una sonrisa pícara se dibujó en su rostro. «Incluso me las he arreglado para sacarlo de su escondite».
La reputación de Moon le precedía. Uno de los pocos jugadores capaces de seguirle el ritmo, por muy descontrolado que se pusiera el juego. A Luna —su alter ego— le encantaba sembrar el caos en los mercados, mientras que Moon se erigía en autoproclamado guardián del orden, siempre dispuesto a intervenir para frenar a los elementos descontrolados.
Entrecerrando los ojos al leer su mensaje, Alexia murmuró: «Nada mal».
En un mundo gobernado por el beneficio y el poder, Moon se erigía como el único rival al que ella había admirado de verdad. Sus enfrentamientos en la arena financiera se remontaban a años atrás, cada uno más intenso que el anterior.
La pulida imagen de Black Dawn Tech nunca la engañó. Los de fuera podían dejarse llevar por el revuelo, pero ella solo veía una fachada hueca. Solo otra «acción conceptual» llevada al frenesí: una promesa vacía al borde del colapso.
Cuando compartió su última cartera, no fue más que un gesto de cortesía. La verdadera embestida acababa de empezar.
Alexia se desplazó por la avalancha de opiniones, dejando que el murmullo la envolviera, hasta que una avalancha de mensajes de Zayne rompió su concentración. No perdió ni un segundo. Sin abrir ni uno solo, lo bloqueó sin más.
Apenas había pasado un latido cuando apareció otro chat; esta vez, el nombre de Moon parpadeó en la pantalla. «¿Estás vendiendo en corto Black Dawn Tech?»
Una chispa de emoción bailó en los ojos de Alexia mientras tecleaba su respuesta. «Esa empresa no es más que palabrería. Dejar dinero sobre la mesa sería el verdadero delito. ¿Cuál es el plan, Moon? ¿Has venido a hacer de sheriff otra vez?»
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