✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 812:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Por mucho que se desviara la conversación, al final el tema siempre volvía a ella y a Waylon.
Una sonrisa irónica se dibujó en los labios de Alexia. «¿Estás aquí en su nombre? ¿Intentando que hable?»
«Para nada. Es que me parece una pena cómo acabaron las cosas entre vosotros dos», respondió Ada sacudiendo suavemente la cabeza.
Bajando la mirada, Alexia recorrió con el dedo el borde de su taza. «No he vuelto a casa en estos dos últimos años por una razón. El trabajo ha sido implacable. Cuanto más ocupada estoy, más me doy cuenta de algo importante».
La curiosidad brilló en los ojos de Ada. «¿Y qué es eso?»
«Me sobreestimé. Pensaba que podía con cualquier cosa sin sudar ni una gota», admitió Alexia. «La vida ha resultado ser mucho más complicada de lo que creía».
Ada dudó un momento y luego preguntó: «¿Tienes idea de cuándo volverás por fin?».
Alexia se limitó a responder con un vago: «Quizá algún día. Ahora mismo no puedo prometer nada».
Desde que se había marchado, la brecha entre el Jardín del Edén y la Alianza Black Hawk no había hecho más que profundizarse. Tanto ella como Waylon lo habían intentado todo para mantener a raya a las facciones más agresivas, pero ahora parecía inevitable un conflicto en toda regla. Aunque seguían albergando esperanza el uno por el otro, ninguno de los dos había encontrado el camino de vuelta.
«¿De verdad merece la pena todo esto?», preguntó Ada de repente.
Alexia la miró desconcertada. «¿A qué te refieres?».
𝘙𝘰𝗺аոс𝖾 у рas𝗶𝗈́𝘯 𝘦n n𝗈𝘷𝘦𝗅аs𝟦𝗳𝖺𝘯.cо𝗺
«¿Acaso todos necesitamos algo a lo que aspirar? ¿No podríamos simplemente decidir vivir tranquilamente, dejar atrás todas las batallas y simplemente respirar de una vez?», murmuró Ada, mordiéndose el labio. «No dejo de pensar que algo saldrá mal, o que desaparecerás para siempre y nunca encontrarás el camino a casa».
La respuesta de Alexia sonó un poco áspera. «¿Crees que tengo elección en todo esto? Daría cualquier cosa por otra opción, pero todos los caminos me llevan de vuelta aquí».
«Olvida lo que he dicho. No debería haber sacado el tema», murmuró Ada, al percibir la tristeza en los ojos de Alexia. Le dio un abrazo tranquilizador, con la esperanza de aliviarle un poco la carga.
Más tarde aquella noche, justo después de haber pedido la cena, tres hombres corpulentos, que apestaban a alcohol, se acercaron a ellas.
«Eh, chicas guapas. ¿Os apetece tomaros una copa con nosotros?», preguntó el líder, golpeando la mesa con los nudillos con toda la sutileza de una amenaza.
Sin siquiera mirarlos, Alexia espetó: «Marchaos».
Una risa burlona brotó cuando uno de ellos se inclinó hacia ella, con sus dedos ásperos intentando tocarle la mejilla. «Qué luchadora eres, ¿verdad? Qué mona».
Antes de que su mano pudiera tocarla, un agarre de acero se cerró sobre su muñeca, deteniéndolo en seco.
.
.
.