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Capítulo 545:
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Alexia respondió a la determinación de Iris con su propia postura inflexible. «De acuerdo. Pero si vuelve a pasar y Waylon intenta matarte, no lo detendré».
Iris, intuyendo la inquebrantable determinación de Alexia, apretó la mandíbula y replicó: «De acuerdo. Pero ahora que has recuperado la memoria, déjame recordarte algo más. ¿Te acuerdas de Bernadette? Ella te rescató, te guió y te trajo al Jardín del Edén. Te trató como a su propia hija porque era la segunda Eva y la mejor amiga de tu madre. ¡Y te entrenaron para cumplir con los estándares de la tercera Eva!«
Una chispa de asombro brilló en los ojos de Alexia, como si esa revelación nunca se le hubiera pasado por la cabeza.
Iris insistió: «Tras la muerte de Bernadette, nunca dejaste de buscar respuestas sobre lo que le había ocurrido. No lo olvides: juraste vengarla».
«No lo he olvidado», dijo Alexia con voz decidida. «Cumpliré esa promesa».
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Iris esbozó una sonrisa amarga. «Recuerda bien esas palabras. Algún día estaré allí para ver cómo cumples esa promesa».
Su conversación terminó en un ambiente tenso, y las dos se separaron sin haber resuelto su desacuerdo.
Al regresar, la primera preocupación de Alexia fue evaluar la herida de Waylon. Al observar su intensa ansiedad, Waylon le dedicó una sonrisa tranquilizadora y dijo: «Estoy bien, de verdad. Solo es un rasguño leve de una bala, nada grave».
Estaba siendo sincero. Tras pasar años en el extranjero en medio de conflictos y peligros constantes, se había acostumbrado a vivir al límite, donde la supervivencia a menudo parecía una apuesta.
« «¿Solo te preocuparías si fuera una herida grave?», espetó Alexia, con evidente frustración en la voz. «¿Por qué siempre tienes que hacerte el duro? ¡Yo también quiero que te apoyes en mí de vez en cuando!».
Sus palabras pillaron a Waylon desprevenido. Al darse cuenta de que su arrebato había sido impulsado por la emoción, Alexia apartó la mirada y murmuró: «Lo siento».
Waylon le levantó suavemente la barbilla, instándola a mirarle a los ojos. «¿Te estás disculpando por culpa de Iris?».
Alexia no respondió; su silencio confirmó las sospechas de él.
Tras una breve pausa, un atisbo de descontento se dibujó en el rostro de Waylon. «No me debes una disculpa por sus acciones. No tienes por qué asumir la responsabilidad por ella».
Alexia volvió a bajar la mirada. Se sentía dividida, incapaz de romper por completo con el Jardín del Edén por el momento.
Tomando la mano de Waylon, apoyó suavemente la mejilla contra su cálida palma, en un gesto tierno. «Por favor, dame tiempo. Quiero que superemos estos retos juntos».
Su sinceridad llevó a Waylon a abrirse también. «Si alguien debería decir eso, ese soy yo».
La verdad era que sus diferentes afiliaciones acabarían obligándoles a enfrentarse a su división. La pérdida de memoria de Alexia solo había pospuesto ese inevitable enfrentamiento, pero ahora se cernía sobre ellos con toda su fuerza.
Desde que recuperó sus recuerdos, la mente de Alexia se había convertido en una tormenta de lealtades contradictorias.
Su madre había fundado el Jardín del Edén, y su maestra le había dado un nuevo comienzo, vinculándola profundamente a los miembros del Jardín. Romper esos lazos de golpe le parecía imposible.
Sin embargo, la enemistad del Jardín del Edén con la Alianza del Halcón Negro, liderada por Waylon, lo complicaba todo. Si no podía romper su vínculo con el Jardín, Waylon se vería inevitablemente atrapado en el fuego cruzado.
Como líder de la Alianza Black Hawk, quizá pasara por alto las acciones de Iris por su bien, pero ¿qué pasaría con la gente del Jardín del Edén? ¿Decidirían no enemistarse con Waylon por culpa de ella?
Las recientes acciones de Iris habían dejado claro que mucha gente del Jardín del Edén quería ver muerto a Waylon.
Alexia sabía que necesitaba un plan.
Entonces, le vino a la mente un recuerdo: una conversación con Ada en un bar. «¿Por qué no te haces con el control? Tú y Waylon llegáis a lo más alto de vuestras propias organizaciones. Así podréis decidir qué está bien y qué está mal».
En aquel momento, Alexia, nublada por el alcohol, no se lo había tomado en serio. Pero ahora, la idea le resonaba profundamente. ¿Por qué no podía convertirse ella en Eva?
El Jardín del Edén estaba a la deriva, plagado de luchas internas y caos.
Si lograba alzarse para liderarlo y redefinir su rumbo, ¿quién podría interponerse en el camino de su amor con Waylon?
El poder, se dio cuenta, era la clave para salvaguardar su vínculo.
Si Waylon iba a ser el líder de la Alianza Black Hawk, ella tendría que convertirse en la jefa del Jardín del Edén.
Una vez que esta idea se afianzó, se apoderó de sus pensamientos, haciéndose más fuerte con cada momento que pasaba.
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