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Capítulo 501:
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Por un momento, Nikolas se quedó allí sentado, aturdido. Luego, bajó la mirada. Lillian yacía tumbada sobre su pecho y su cola enroscada, completamente desnuda, aún dormida.
Su piel estaba marcada por todas partes, prueba de lo poco que había podido controlarse la noche anterior.
El cojín que tenían debajo estaba empapado, un auténtico desastre.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Nikolas. Extendió la mano, con un tacto inusualmente suave, y la deslizó lentamente por la espalda de Lillian. Lo recordaba todo. Y sabía lo cerca que había estado de cruzar la línea. Si no se hubiera aferrado a ese último atisbo de control, si realmente hubiera llegado hasta el final con ella en aquel estado, ella no habría podido soportarlo.
Esa idea hizo que su expresión se tensara ligeramente. Con cuidado, le levantó una de las piernas, esperando ver que su zona íntima estuviera magullada. Pero no había nada. Ni enrojecimiento, ni hinchazón, ni ningún indicio de que hubiera sufrido ningún daño.
Le pilló desprevenido.
Estaba seguro de que no se lo había imaginado. No había podido penetrarla, así que se había pasado horas frotándose contra ella, medio enloquecido por la sensación, por la necesidad de poseerla por completo.
Y, sin embargo… ahora estaba perfectamente bien.
¿Cómo era eso posible?
Nikolas siguió acariciando la espalda de Lillian. Al cabo de un rato, se dio cuenta de que incluso las marcas de mordeduras más profundas de su cuerpo ya se estaban desvaneciendo.
De repente, se le pasó por la cabeza que su linaje especial podría haberle otorgado una gran capacidad de autocuración.
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¿Cómo no se había dado cuenta de algo así antes?
En ese preciso instante, el comunicador que Lillian llevaba en la muñeca empezó a vibrar. El sonido sacó a Nikolas de sus pensamientos.
En cuanto le levantó la muñeca, apareció el nombre de Erik en la pantalla.
Nikolas frunció el ceño mientras colgaba. Aun así, Erik volvió a llamar acto seguido.
Antes de contestar, Nikolas se tomó su tiempo para arrojar una manta fina sobre el cuerpo de Lillian.
Al otro lado de la línea, Erik no había pegado ojo en toda la noche. Sus pensamientos habían estado sumidos en el caos todo el tiempo. Como Lillian aún no había regresado, no podía esperar más y quería aclarar las cosas con ella. Incluso se había tomado un momento para arreglarse antes de hacer la llamada.
Una sonrisa acababa de aparecer en el rostro de Erik cuando, de repente, Nikolas ocupó toda la pantalla. La satisfacción se le leía en todo el rostro.
La sonrisa de Erik desapareció de inmediato. Su voz se volvió fría al preguntar: «¿Por qué eres tú quien contesta? ¿Dónde está Lillian?».
«Anoche se quedó agotada, así que está durmiendo», dijo Nikolas. «Si tienes algo que decir, dímelo a mí».
Mientras hablaba, bajó la manta lo suficiente como para dejar al descubierto el rostro dormido de Lillian, junto con los tenues chupetones cerca de su hombro. Lo que había ocurrido entre ellos la noche anterior no podía ser más evidente.
La expresión de Erik se ensombreció por completo. «¿La has drogado?».
Nikolas soltó un resoplido. El triunfo brilló en sus ojos. «No soy tan repugnante como tú. Lillian me deseaba a mí. Disfruta de lo que le doy».
Erik no le creía en absoluto, pero le resultaba imposible ocultar los celos y el asco que se reflejaban en sus ojos. «No te creas tan importante».
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