✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 61:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Dónde está?», susurra.
Abro el cajón lateral, saco el tubo pequeño y se lo entrego. Me quito la camisa y ella empieza a aplicarme la pomada.
Hago un pequeño gesto de dolor.
«Lo siento», murmura.
«¿Todavía te duele?», asiento.
Me ayuda a volver a ponerme la camisa y salimos a buscar a Theo, que ya no está.
Gracias a Dios.
Acompaño a Sandra hasta su coche y la abrazo.
—Te quiero.
—Yo más —sonríe, soltándome el abrazo.
Se sube al coche y se marcha mientras yo subo a mi habitación. Me pongo una sudadera rosa claro extragrande con capucha que me llega hasta la mitad del muslo. Me pongo una camiseta sin mangas debajo, por si acaso tengo demasiado calor durante la noche. Me pongo unos pantalones cortos de dormir y me meto en la cama.
Oigo que se abre la puerta y Theo entra. Ya lleva unos pantalones de chándal grises y una camiseta negra que le queda ajustada en la parte superior, mostrando sus músculos y abdominales a la perfección.
Se dirige al sofá y se deja caer. Cierro los ojos y, justo cuando empiezo a tener sueño, oigo movimientos.
Abro los ojos y veo a Theo dando vueltas en la cama, intentando dormir.
Suspiro y enciendo la lámpara que tengo a mi lado. Me pongo de mal humor cuando no duermo lo suficiente.
—Puedes dormir aquí —murmuro, y él me mira.
—¿Estás segura? —me pregunta.
—Sí, solo porque estoy jodidamente cansada, y me pongo de mal humor cuando no duermo —le explico, sin querer oírlo dar vueltas en la cama toda la noche.
Se acerca a la cama y, justo cuando está a punto de meterse, lo detengo.
«Espera», susurro.
Cojo las almohadas de más de la cama y las coloco en el centro, formando una barrera.
«Tu lado», le indico.
«Mi lado», afirmo, señalando donde estoy yo.
«No la cruces o volverás al puto sofá», amenazo.
«Joder», suspira antes de meterse bajo las sábanas.
Me despierto por la mañana con una alarma a todo volumen y algo pesado en el estómago. Estoy demasiado cansada para abrir los ojos, así que me quedo tumbada con cansancio.
«Theo», murmuro.
No responde.
—Theo —gimo.
Sigue sin moverse, así que intento levantarme para apagar la alarma, pero resulta que yo tampoco puedo moverme. Miro hacia abajo y veo a un hombre tumbado encima de mí.
Theo tiene los brazos sueltos alrededor de mi cintura mientras su cabeza descansa sobre mi estómago. Su cabello está despeinado sobre mi vientre, haciéndome cosquillas. Soy demasiado sensible.
—Theo —le digo con firmeza.
Este hijo de puta.
—Theo Santos. Levántate —le ordeno, y finalmente se mueve. Los músculos de su espalda se flexionan mientras gime.
—Theo, me estás aplastando, joder —me quejo, retorciéndome bajo él.
Gruñe y se da la vuelta.
«Te dije que te quedaras en tu puto lado, ¿no?», me burlo antes de inclinarme sobre él y apagar su alarma.
«Haz esto todas las mañanas», murmura.
«Es una bonita vista».
Lo miro para ver de qué está hablando y me doy cuenta de que mi sudadera con capucha está atascada debajo de mi camiseta sin mangas, dejando mi estómago desnudo en su cara.
.
.
.