✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 232:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«Estarías muy buena», se encogió de hombros con indiferencia.
«Me pondría como una moto».
«Bueno», carraspeé.
«Siento arruinar tu pequeña fantasía, pero me niego a sentarme en ella».
«¿Y eso por qué?», pregunta, mirándome como si no lo entendiera.
Me burlo.
«¿Hola? ¿Y si vas demasiado rápido y me caigo y, Dios no lo quiera, muero?».
«No dejaría que te cayeras y murieras».
«Pero irías demasiado rápido». Le señalo.
«Eso», hace una pausa, pensando por un momento, «lo haría».
Gruño frustrada.
«Ven aquí», me hace un gesto con dos dedos. Y, Dios me ayude, mis piernas casi flaquean al verlo. Puedo sentir la atracción, pero no quiero ceder. Aun así, mis pies se mueven hacia él, y antes de que pueda detenerme, estoy de pie justo frente a él.
—Súbete a la moto. Su voz ruda casi me obliga a obedecer, pero no voy a arriesgar mi vida por un maldito helado.
—No. Lo miro, casi desafiándolo.
—¿Sí? —Respira con voz ronca, me rodea la cintura con el brazo y me aprieta contra su pecho.
—O te doblo sobre mi moto o damos un paseo y te llevas ese maldito helado.
Me quedo sin aliento.
—No lo harías.
—¿Es un reto, nena? Porque te demostraré que te equivocas en segundos.
—Que te den…
Se me atragantan las palabras cuando Theo me agarra la muñeca con fuerza y me la tuerce detrás de la espalda. Me coloca la otra mano en la parte superior de la espalda, justo encima de la muñeca, y me empuja hacia el asiento blando y firme de su moto.
Un fuerte jadeo sale de mi boca mientras él presiona sus caderas contra mi trasero.
—¿Decías, eh?
No respondo, mientras su agarre en mis muñecas se aprieta y él se presiona contra mí con más fuerza.
—¿Vas a subirte a esta moto o tengo que follarte primero? —Su voz es profunda y amenazante. Algo me dice que, de una forma u otra, va a conseguir que me suba a esta maldita moto. Después de sopesar mis opciones, creo que debería subirme.
—Vale —suspiro.
—¿Vale como en que quieres que te meta la polla o…?
—Por favor.
—Vale, como si me fuera a subir a tu maldita moto —murmuro con los dientes apretados.
—Si me dejas ir, podría sentarme en ella.
Hay un momento de silencio antes de que sienta un fuerte golpe en el culo. Gimoteo por el impacto y me sacudo hacia delante.
—¿Qué tal si primero te deshaces de esa actitud, mocoso?
—Sí. Aprieto la mandíbula.
—¿Sí, qué?
—Sí, mantendré mi actitud bajo control.
Siento que me aprieta el culo con firmeza antes de decir finalmente: —Buena chica.
Me sube la mano por la espalda y me agarra la coleta, tirando de mí por el pelo. No es algo que quiera, pero me excita sin querer. En cuanto me vuelvo a poner de pie, me estrecha la boca con un beso profundo y apasionado. Theo me mordisquea ligeramente el labio inferior, diciéndome en silencio que abra la boca, cosa que hago con mucho gusto.
Su lengua se adentra en mí de la manera más maravillosa, saboreando cada momento mientras nuestras lenguas chocan.
Sus manos se deslizan hasta mi cintura y luego se mueven detrás de mí. Theo desliza sus manos dentro de mis vaqueros, agarrándome el culo con firmeza. Salto y grito en el beso, lo que le hace sonreír contra mis labios.
.
.
.