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Capítulo 26:
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Nikolas siempre había pensado que Jonathan era duro como una roca, carente de emociones e indiferente, como un monje sin deseos de nada. Había asumido que Jonathan no mostraba interés por las mujeres. Pero ahora, Nikolas se daba cuenta de que se había equivocado. Jonathan no era indiferente a las mujeres; todo dependía de la chica en cuestión. De hecho, parecía que Jonathan estaba bastante interesado en esta en particular.
Jonathan incluso había cambiado el lugar de su encuentro al mismo sitio donde Bethany se reunía con Kendon, sólo para poder observarla tranquilamente desde la distancia. ¿Quién era Bethany? ¿Y cómo se las había arreglado para atraparlo?
«¿Estás ocupado?» preguntó Nikolas, tratando de distraer a Jonathan de su trabajo.
«Por supuesto, estoy ocupado», respondió Jonathan, manteniendo la concentración.
Nikolas se inclinó más cerca del escritorio de Jonathan y agitó la mano delante de su cara, rompiendo momentáneamente su concentración. «¿Por qué evitaste que se difundiera la noticia de que Kendon acosaba a Bethany? Podríamos haber aprovechado este escándalo para presionar a la empresa Zucron para que firmara el contrato.»
Jonathan hizo una pausa, con la mano aún rondando el bolígrafo, antes de responder: «La reputación de Bethany se habría resentido».
Así que se trataba de proteger la reputación de la chica.
Nikolas enarcó una ceja, sorprendido. No se esperaba aquella respuesta. Miró a su amigo con un nuevo respeto.
«Pero, ¿por qué no le cuentas a Bethany lo que has hecho por ella?». Nikolas continuó. «Estoy seguro de que ella lo apreciaría».
«No necesito que lo sepa», respondió Jonathan.
Nikolas estaba atónito. «Entonces, ¿cómo va a enamorarse de ti?»
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Una leve sonrisa se dibujó en la comisura de los labios de Jonathan. «No la entiendes», replicó con sencillez, como si aquella frase bastara para explicarlo todo.
Tenía que andarse con cuidado con Bethany. Si era demasiado atrevido y mostraba abiertamente sus sentimientos, no conseguiría conquistarla; sólo conseguiría alejarla. Bethany era insegura y demasiado defensiva, lo que la convertía en un hueso duro de roer. Ganarse su corazón no sería fácil.
Pero al menos ahora, estaban casados, y eso le daba una oportunidad mayor.
Cuando recibió su mensaje aquella fatídica noche, Jonathan se había decidido a no dejarla escapar.
Esa tarde, Bethany tuvo que salir pronto del trabajo, así que pasó las tareas que le quedaban a otra ayudante y se apresuró a ir a la parada del autobús. Sin embargo, para su consternación, perdió el último autobús al hospital por sólo unos minutos.
Extendió la mano para llamar a un taxi, pero, inesperadamente, no fue un taxi lo que se detuvo a su lado, sino el coche de Jonathan.
«Entra», dijo.
La ventanilla se bajó, revelando el atractivo perfil lateral de Jonathan.
«Lo siento, pero no tengo tiempo», Bethany agitó la mano apresuradamente. «¡Hoy tengo que visitar a mi madre en el hospital!».
Al ver su expresión frenética, Jonathan suspiró impotente, se acercó y abrió la puerta del acompañante. «Te llevaré».
Bethany se sumió en un silencio atónito y no hizo ademán de subir al coche.
«Si no entras ahora, los demás se fijarán en nosotros», advirtió.
Aquello sacó a Bethany de su ensueño. Temerosa de que los rumores sobre ella se extendieran por toda la empresa, se metió rápidamente en el coche y cerró la puerta tras de sí.
Hoy, Jonathan conducía y su ayudante no estaba presente.
Al estar los dos solos en el coche, Bethany se sintió un poco incómoda. Al notar el gran ramo de flores y un regalo intrincadamente envuelto en el asiento trasero, se aclaró la garganta y preguntó torpemente: «Sr. Bates, ¿tiene una cita?».
«¿Con quién?», fue su desconcertada respuesta.
Bethany volvió a quedarse sin habla. ¿Las flores y el regalo no eran para Maddie?
«¿Y no te dije que no me llamaras señor Bates en privado?». preguntó Jonathan, con voz suave pero firme.
Bethany se encogió hacia atrás, ocultando la mezcla de emociones en su rostro. «Pero dirigirme a ti de esa manera muestra respeto».
«Llámame Jonathan», le recordó él, suavizando su expresión.
Cuando Bethany abrió la boca para protestar, se dio cuenta de que Maddie también le llamaba Jonathan.
No me extraña que quisiera que usara su nombre de pila.
¿Amaba a Maddie tan profundamente que, aun sabiendo que Bethany era sólo una sustituta, la trataba con tanta amabilidad?
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