✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 367:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La mañana amaneció gris y plomiza, reflejando el estado de ánimo que reinaba en el interior de la mansión.
A las nueve en punto, el coche del doctor Arthur Finch se detuvo en la entrada. Salió acompañado de dos enfermeras y un equipo de diagnóstico portátil que parecía sacado de la NASA.
Ethan lo recibió en el vestíbulo, inquieto.
—Arthur. Gracias por venir.
—He venido por Iris, no por ti, Kensington —dijo Finch con sequedad, ajustándose las gafas—. ¿Dónde está la paciente?
—En el ala este. Pero te lo advierto: está muy delicada. El viaje la ha dejado agotada.
р𝘢𝗋𝘵𝗶𝘤𝗶𝗽𝖺 e𝗇 𝗻𝗎𝗲s𝘵r𝖺 comunі𝗱𝖺𝗱 𝖽𝖾 𝗻o𝘃е𝗹𝘢s𝟰𝘧𝗮𝗇.𝘤𝗼𝘮
—Ya lo veremos.
Iris bajó las escaleras con su bata blanca puesta, aunque ya no ejerciera oficialmente. Se unió a ellos.
«Buenos días, doctor Finch. Gracias por la consulta urgente».
«Doctora Sterling». Finch asintió. «Veamos qué tenemos».
Se dirigieron al ala de invitados. Ethan iba detrás, tenso. Temía que el diagnóstico confirmara que Scarlett se estaba muriendo y aumentara su culpa… o que Finch fuera duro con ella. Ni siquiera se le pasó por la cabeza la tercera posibilidad: que todo fuera una mentira.
Entraron en la habitación.
Scarlett estaba «dormida». Al oír la puerta, abrió los ojos débilmente y se ajustó la mascarilla de oxígeno con una mano temblorosa. Cuando vio a Finch e Iris, una auténtica alarma brilló en su mirada.
—¿Ethan? —susurró con voz quebrada—. ¿Por qué están aquí?
—Solo es una revisión, Scarlett —dijo Ethan en voz baja—. El doctor Finch es el mejor. Queremos asegurarnos de que estás estable.
—No… Estoy cansada… El doctor Weiss dijo que no debía moverme… —Scarlett intentó esconderse bajo las sábanas.
—El doctor Weiss no está aquí —dijo Iris, acercándose a la cama con paso firme—. Y, como persona responsable de tu cuidado en esta casa, insisto en que te hagan una evaluación.
Finch no perdió el tiempo. Hizo un gesto a sus enfermeras.
«Preparadla para una ecocardiografía. Y ponedle una vía intravenosa para la extracción de sangre. Análisis completos».
«¡No!», gritó Scarlett, intentando apartar a la enfermera de un manotazo, mostrando una fuerza que no cabría esperar de alguien con insuficiencia cardíaca terminal. «¡No me toques! ¡Ethan, sácalos de aquí!».
Ethan miró a Iris, vacilante.
«Quizá deberíamos esperar… está muy alterada».
«La agitación es un síntoma que debemos evaluar», dijo Iris con frialdad. «Sujétala si es necesario, Ethan. Es por su propio bien».
Convencido de que hacía lo correcto, Ethan se acercó y sujetó con suavidad los hombros de Scarlett.
«Tranquila, Scar. Será rápido».
Scarlett se vio atrapada por el mismo hombre al que había estado manipulando. No podía resistirse demasiado sin revelar su verdadera fuerza. Tuvo que someterse, lanzando a Iris una mirada de puro odio.
Finch untó gel frío sobre el pecho de Scarlett y colocó el transductor. Todas las miradas se dirigieron al monitor.
Un ritmo constante llenó la sala: bum-bum, bum-bum. Fuerte. Regular.
Finch movió la sonda, buscando las anomalías que describían los informes de Weiss: válvulas dañadas, músculo debilitado, una fracción de eyección baja.
Frunció el ceño. Ajustó la sensibilidad. Comprobó otro ángulo.
El silencio se prolongó. Scarlett contuvo la respiración, rezando para que la máquina fallara… o para poder fingir un desmayo convincente.
.
.
.