✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 527:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La esperanza brilló en los ojos de Bonita mientras miraba a Fernanda con una mezcla de asombro y expectación. —¿De verdad? —preguntó tímidamente—. ¿Crees que puedes ayudarme?
—Por supuesto. Al fin y al cabo, eres mi amiga. ¿A quién más podría ayudar si no a ti? —La sonrisa de Fernanda era cálida y reconfortante—. «Te ofrezco mi ayuda porque me preocupo sinceramente por ti. Eres una persona amable, maravillosa y verdaderamente excepcional. No hagas caso a quienes intentan menospreciarte. Eres la mejor. Persigue lo que te apasiona y olvídate de los juicios de los demás. No tienen derecho a juzgarte. Eres perfecta tal y como eres».
Bonita contuvo las lágrimas mordiéndose el labio con fuerza. Por primera vez, alguien la reconocía de forma positiva. Hasta ahora, solo había recibido críticas.
«Fernanda, te admiro mucho. Pareces manejar todo con tanta facilidad, sin miedo». Bonita miró a Fernanda con una mezcla de admiración y nostalgia. «Ojalá fuera la mitad de fuerte que tú».
«Oye, eres increíble. No muchos podrían haber soportado lo que tú has soportado». Fernanda le habló con sinceridad. «Ya has superado los momentos más difíciles. El futuro está lleno de posibilidades, solo tienes que confiar en él y seguir adelante».
Bonita se mordió el labio de nuevo y asintió con determinación. Sentía como si su suerte estuviera cambiando. Después de conocer a Neal, luego a Fernanda, seguida de Sloane, Wendy y su círculo de amigos de la universidad, por fin estaba rodeada de gente genuinamente amable.
Empezó a creer que todo saldría bien.
Ahora tenía fe en sus amigos, en la bondad del mundo y en su propia fuerza interior.
Situada en el sur del país, Litdence era una ciudad en expansión, mucho más grande que Esaham. Aunque carecía de la riqueza cultural de Esaham, Litdence prosperaba económicamente, especialmente en su floreciente sector del comercio exterior.
La ciudad florecía como un vibrante centro internacional, caracterizado por sus imponentes rascacielos y su bullicioso tráfico.
Alrededor de la una de la tarde, un joven llegó al aeropuerto internacional de Litdence. Llevaba unas grandes gafas de sol que le ocultaban casi por completo el rostro, pero su impresionante físico y su llamativa presencia no pasaron desapercibidos.
Tu historia continúa solo en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒ𝒶𝓷.𝒸o𝗺
En el exterior, un enjambre de paparazzi esperaba ansioso la llegada de famosos con la esperanza de capturar fotos lucrativas. Algunos, curiosos por el joven, dirigieron sus lentes hacia él, especulando sobre su potencial fama en el mundo del espectáculo.
Pero un fotógrafo experimentado advirtió a su compañero: «Oye, deja las fotos. Ese tipo no es una celebridad, es el Sr. Reed».
Reconociendo el nombre, el otro fotógrafo respondió con una mirada cómplice: «Ah, Cristian, ¿verdad?».
«Ese es».
La decepción se reflejó en el rostro del fotógrafo mientras revisaba sus fotos. «Qué pena. Con ese aspecto y ese carisma, brillaría bajo los focos. Lástima que no le interese».
.
.
.