✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 509:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
¿Quién más podría darle órdenes a esas horas, si no era el propio Cristian? La mera presencia de Amory en las fotos lo decía todo, incluso sin que Cristian apareciera en ellas.
«¿Qué historia estás inventando?», preguntó Fernanda con un tono divertido. «¿Vas a decir que estoy jugando con Cristian y Bobby?».
La idea se le quedó grabada, ya que encajaba casi perfectamente con la realidad de la situación. Pero no, su relación con Bobby era sencilla, mientras que su enredo con Cristian era mucho más complicado.
No es que estuvieran ocultando nada, es solo que el mundo exterior no conocía toda la historia.
Un escalofrío repentino se apoderó del paparazzi y las palabras se le atragantaron en la garganta. Sin dudarlo, balbuceó: —No, no, señorita Morgan, está equivocada. Nunca fue mi intención escribir eso. Mi intención era destacar su fuerte vínculo con el señor Harper y lo mucho que la aprecia la familia Reed.
Estaba convencido de que su explicación era irrefutable, perfectamente razonable.
Sin embargo, Fernanda no se lo creyó ni por un segundo.
—Por favor, tú nunca escribirías algo tan aburrido. Sin drama, sin titulares… ¿qué sentido tendría? —Sonrió con sorna—. ¿Crees que soy tan ingenua como para creerme tu excusa?
Al darse cuenta de que podía desmayarse, Fernanda aflojó el agarre y lo liberó de la presión insoportable.
—Pero ni se te ocurra escapar —le advirtió, con los ojos fríos como dagas—. No puedes escapar de mí.
El paparazzi se frotó los brazos, demasiado aterrorizado para pronunciar una sola palabra. Fernanda se apoyó casualmente en la barandilla y dejó que el viento nocturno le agitara los bordes del abrigo. Su largo cabello le cubría los ojos, lo que aumentaba el aura escalofriante y traviesa que proyectaba.
—¿Trabajas para alguien más? —preguntó de nuevo, con voz baja pero aguda.
El paparazzi no tardó en negar con la cabeza. —No, de verdad, ¡lo juro! Solo necesitaba algo de dinero extra, así que tomé estas fotos. ¡Tenía toda la intención de venderlas por un buen precio! No voy a escribir ningún artículo, ¡solo me dedico a la fotografía!».
Disponible ya en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.ç◦𝓂 para seguir disfrutando
Su historia parecía bastante creíble. Sin embargo, Fernanda conocía bien los turbios negocios del mundo del espectáculo. Los paparazzi tomaban fotos íntimas de famosos y luego les chantajeaban, exigiéndoles dinero a cambio de no publicar las imágenes. Los famosos, especialmente aquellos con secretos inconfesables o que necesitaban evitar escándalos públicos, solían ceder a estas demandas.
Las peticiones escandalosas de los paparazzi eran habituales y, con el dinero de sobra, muchas estrellas pagaban el precio, alimentando así este negocio tan rentable.
Como resultado, los paparazzi tenían pocos incentivos para mantener unos estándares éticos.
Fernanda y Cristian no eran el tipo de famosos que atraían a los paparazzi, así que ¿por qué alguien se molestaría en hacerles fotos?
.
.
.