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Capítulo 424:
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La escena en el bullicioso centro comercial era abrumadora. Un mar de fans llenaba el espacio.
Por dondequiera que Fernanda mirara, había gente con pancartas y carteles gritando los nombres de sus estrellas favoritas. En el escenario, varias jóvenes guapas sonreían y saludaban a la multitud.
Algunas de las participantes eran miembros de grupos de chicas que deslumbraban al público con sus canciones y bailes. Otras eran actrices que cautivaban con su encanto y su talento interpretativo. También había influencers con talento en diversas artes que atraían la atención sin esfuerzo.
En medio del caos, Fernanda no podía evitar sentirse fuera de lugar. Se sentó en silencio en un taburete al fondo, observando las actuaciones de los famosos concursantes y escuchando las oleadas de vítores entusiastas de la multitud. A pesar de sus propias dudas, se mantuvo serena y, de vez en cuando, aplaudía junto con el público.
A su lado, Aidan estaba todo menos tranquilo. Caminaba nervioso, mirando alternativamente a ella y al escenario.
Le sugirió: «¿Por qué no cantas una canción? ¿O tocas el piano? Con solo mostrar tu cara sería suficiente. Eres muy guapa. Seguro que a mucha gente le gustarás. Te lo ruego, por favor, inténtalo». Quizás usar su encanto de esta manera no era tan mala idea.
El corazón de Fernanda se ablandó al encontrarse con la mirada sincera de Aidan. A regañadientes, accedió y se dirigió al piano.
Fernanda no tenía intención de robar el protagonismo, así que tocó una pieza sencilla. El público aplaudió educadamente, pero su esfuerzo no llamó mucho la atención.
Mientras tanto, Aidan estaba radiante, con una sonrisa orgullosa, casi paternal, mientras observaba a Fernanda. A sus ojos, ella era perfecta en todos los sentidos.
Creía que muchos de los asistentes probablemente sentían lo mismo.
Al día siguiente, llamó a Fernanda, rebosante de emoción. —¿Ves, Fernanda? ¡Te dije que actuar funcionaría! Mira tus votos. ¡Se han disparado!
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Fernanda echó un vistazo a la clasificación y, para su sorpresa, vio que su nombre había subido al quinto puesto.
—Te lo dije —dijo Aidan, sonriendo mientras agitaba triunfante su teléfono. «Podrías haberte quedado ahí parada, tu cara sola es suficiente para atraer a los fans. A este paso, ¡llegar al número uno es solo cuestión de tiempo!».
La votación online continuó durante una semana. A medida que pasaban los días, los votos de Fernanda seguían aumentando de forma constante. A dos días del final, había alcanzado el primer puesto.
Aidan estaba en la luna.
Pero Fernanda no podía compartir su alegría.
Algo no cuadraba.
No era que le faltara confianza en sí misma. Sabía que tenía su propio encanto. Pero también era muy consciente de lo leales que podían ser los fans de los famosos. Con tantos concursantes conocidos, sus votos no deberían haber subido tan rápido, y mucho menos hasta el primer puesto.
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