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Capítulo 332:
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Los ojos de Cristian brillaron con picardía mientras observaba a Fernanda. —¿Qué planes? ¿Me vas a contar el secreto?
—Sí, pero recuerda lo que acordamos. Bright Lights Media es mi campo de pruebas. Necesito manejar esto yo sola. No puedes intervenir», le recordó Fernanda con tono firme.
Cristian asintió solemnemente. «Lo recuerdo».
«Tienes que prometerme que me dejarás lidiar con Rafael por mi cuenta. Sin interferencias», insistió ella.
Con una leve sonrisa y los ojos brillantes de afecto, Cristian aceptó. «Está bien, lo prometo».
Fernanda expuso su estrategia, esperando una crítica severa, pero, en cambio, la risa de Cristian llenó la habitación. Era cálida y sincera, y resonaba con aprobación.
Fernanda frunció el ceño y un toque de vergüenza tiñó sus mejillas. «Oye, ¿qué te hace tanta gracia? ¿Crees que mi plan es una broma?».
Ella creía que su plan era inteligente, una jugada estratégica para burlar al Grupo Bloom y obligarlos a renunciar a su control sobre Bright Lights Media durante su frenesí de adquisiciones. Era una victoria con el mínimo esfuerzo. ¿Era realmente ridículo?
Las risas de Cristian se desvanecieron, pero su sonrisa permaneció, con los ojos iluminados por la admiración. —Me río porque tu idea es genial. Estoy emocionado por ti, por eso me he reído.
—¿De verdad? —El escepticismo de Fernanda se transformó en curiosidad—. ¿Crees que mi estrategia es sólida?
—Por supuesto —respondió Cristian con convicción—. A veces, dar un paso atrás es la mejor manera de avanzar. Lo has clavado.
Fernanda se sintió aliviada, sus palabras reforzaron su confianza.
Al principio, discutir las tácticas de la empresa con Cristian la había puesto nerviosa.
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Era nueva en la gestión de una empresa y temía que sus ideas fueran ingenuas o dignas de burla.
No quería que Cristian la viera como una incompetente. En el fondo, siempre había sentido que él destacaba en todo y ella necesitaba estar a su altura. Era la primera vez que Fernanda reconocía su propio espíritu competitivo.
Afortunadamente, Cristian no solo apoyó su enfoque, sino que lo admiró.
—Pero, ¿cómo te pusiste enferma? —El tono de Cristian se volvió grave al mirar el gotero—. ¿Fue por ese problema con Rafael?
En última instancia, Cristian estaba más preocupado por su bienestar que por el drama empresarial.
Odiaba pensar que ella estuviera mal.
A pesar de su actitud optimista, Cristian notaba que no era la misma de siempre.
Parecía más apagada, lo que le tocó la fibra sensible.
Fernanda le contó entonces cómo había rescatado a un niño en mitad de la noche.
Minimizó las travesuras del niño y se centró en cómo había intervenido al oír ruidos extraños en mitad de la noche.
El hecho de que restara importancia al riesgo que había corrido hizo que el corazón de Cristian se llenara de preocupación por su seguridad y de una sensación de impotencia.
Se acercó a ella y le acarició suavemente la cabeza, con un gesto que denotaba ternura y afecto.
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