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Capítulo 222:
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Erika, sin embargo, era indiferente al momento o a las consecuencias; su objetivo era deshonrar a Fernanda.
Judie fue la primera en arrebatarle el teléfono a Erika. Al escuchar la noticia, sintió una oleada de emoción, ¡casi ansiosa por terminar el compromiso de inmediato!
Pero al mirar la pantalla, solo vio una imagen oscura con una forma indistinta, apenas discernible como una luna en la esquina.
«No veo nada», dijo Martin después de examinar el teléfono. Robert y Michelle se inclinaron, tratando de discernir algún detalle, pero todo lo que vieron fueron formas vagas.
«¿Podría ser un malentendido?», se aferró a la esperanza Robert. «Creo que solo es un rumor. Fernanda no estaría viendo a otros chicos en secreto».
«Sí, la foto está demasiado oscura. Podría ser una broma de alguien», añadió Michelle. «No podemos sacar conclusiones hasta que veamos quién está involucrado».
Erika aprovechó el momento. «Vale, voy a aclarar la foto para que todos puedan verla bien».
Robert deseaba poder callar a Erika. ¿No sabía cuándo parar?
Bobby, por su parte, se sintió secretamente aliviado.
Había llegado preparado para romper el compromiso, armado con excusas inventadas con su madre. Ahora, parecía que Fernanda podría resolver la situación sin querer.
Parecía que la suerte estaba de su lado.
«Espero que sea solo una broma de alguien», dijo Judie, incapaz de ocultar la satisfacción en su voz. «Pero si resulta ser cierto, tendré que replantearme el compromiso de mi hijo. ¡No puedo dejar que se case con alguien así!».
Ni siquiera Martin encontró una réplica.
La tensión se apoderó de la habitación al instante. Robert empezó a sudar, rezando en silencio para que Fernanda no se hubiera portado mal. Martin compartía su preocupación.
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Judie, Bobby, Michelle y Erika parecían ansiosos por revelar lo que creían que era la verdadera naturaleza de Fernanda, deseando verla caer en desgracia.
Cristian, sin embargo, se mantuvo al margen, observándolos con desdén.
Las cosas habían salido exactamente como Fernanda había planeado.
Erika palideció después de ajustar la exposición de la foto lo suficiente como para identificar a las personas que aparecían en ella. Entonces exclamó incrédula: «¡No puede ser verdad!».
El teléfono se le resbaló de las manos y cayó al suelo con un fuerte golpe.
«Erika, ¿qué pasa?», preguntó Michelle, con voz llena de preocupación. Por la expresión de Erika, era obvio que algo andaba mal con la foto. Antes, Erika le había dicho a Michelle que Ava había encargado a alguien que vigilara a Fernanda y la capturara en una situación comprometedora con otro hombre.
«¿Qué está pasando aquí?», preguntó Robert, incapaz de ocultar su preocupación.
Erika palideció y su corazón comenzó a latir con fuerza. Se agachó para coger el teléfono, pero le temblaban tanto las manos que se le resbaló, como si fuera de mantequilla. Por más que lo intentaba, no conseguía agarrarlo.
«Dame el teléfono», dijo Robert con tono frío.
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