✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 185:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«No lo haré», respondió Fernanda con voz firme.
Él había formado parte de su vida de tantas maneras… ¿Cómo iba a olvidarlo así sin más?
«Pero sigo preocupado», murmuró Cristian con tono suave. «Fernanda, estoy seguro de muchas cosas, pero contigo no tengo tanta confianza. Me he dado cuenta de que no puedo entenderte del todo».
Bajó un poco más la voz, con un toque de vulnerabilidad, casi suplicante. —He conseguido acercarme un poco más a ti y, aunque respeto tu necesidad de espacio, por favor, no me excluyas por completo, ¿de acuerdo?
Fernanda sintió un pequeño dolor en el corazón, como una aguja que le pinchaba ligeramente, provocándole un dolor sordo y persistente.
Tras un largo momento, Fernanda mantuvo la mirada fija en Cristian, llena de sinceridad, y finalmente exhaló un suave suspiro. —¿Por qué sientes algo por mí? —Fernanda ya no pudo contener su curiosidad—.
Teniendo en cuenta tu destacada posición social y tu rica experiencia, seguro que has conocido a todo tipo de mujeres. ¿Qué te ha hecho fijarte en mí?
—¿Podría ser porque una vez te salvé? —especuló Fernanda en voz alta.
«No te hagas ilusiones, Cristian. No soy especialmente bondadosa. La verdad es que solo te ayudé aquella vez porque tenías un cuchillo y me asustaste. Sin esa amenaza, no habría intervenido».
Mientras hablaba con tanta franqueza, a Cristian se le escapó una suave risa. «Mis sentimientos no se basan en ese incidente. Sí, me hizo fijarme en ti y sin duda me causó una profunda impresión. Pero mis sentimientos se hicieron más fuertes con el tiempo porque veo lo diferente que eres, muy parecida a mí en algunos aspectos».
«¿En qué nos parecemos?», preguntó Fernanda, con evidente escepticismo.
No veía ninguna similitud entre sus vidas.
Cristian procedía de la prestigiosa familia Reed de Litdence, mientras que ella había sido abandonada por su familia desde que era niña, dejándola sola y desamparada. Sus mundos no podían ser más diferentes.
Lo nuevo está en ɴσνєℓα𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 actualizado
Sus orígenes eran diametralmente opuestos y ella no veía ningún punto en común entre ellos.
Sin embargo, la respuesta de Cristian la tomó por sorpresa. —Ninguno de los dos podemos presumir de ser santos.
Fernanda se detuvo a reflexionar sobre sus palabras y luego se encogió de hombros con una sonrisa, restándole importancia a la ambigüedad.
¿La estaba halagando o era un insulto sutil?
Su risa lo animó a dar más explicaciones: —Lo que me atrae de ti es tu naturaleza genuina.
Cristian había encontrado demasiada falsedad y engaño, sobre todo desde que era adulto. La gente solía enmascarar sus verdaderas intenciones, ya fuera por su atractivo personal o por la influencia de su familia, lo que hacía que las interacciones genuinas fueran poco frecuentes.
.
.
.