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Capítulo 951:
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—¿Qué haces aquí?
—He venido con mi novia —respondió Cristian con naturalidad.
Cuando Robert se fijó en sus manos entrelazadas, se dio cuenta de algo que lo dejó sin aliento.
Cristian era el novio de Fernanda.
Una avalancha de sentimientos invadió a Robert: asombro, consternación, miedo e incluso un atisbo de felicidad.
Robert aún estaba tratando de asimilarlo cuando Cristian y Fernanda se acomodaron en el sofá.
La mirada de Fernanda se posó en Ector, que parecía agotado, con los ojos enmarcados por ojeras y el cansancio evidente.
El reciente escándalo había afectado gravemente a la empresa Voligny. La reacción del público fue feroz, con los consumidores boicoteando sus productos entre acusaciones de que un hombre despiadado como Robert no podía producir nada de calidad. Incluso se rumoreaba que sus productos podían causar problemas en la piel.
Héctor estaba claramente bajo mucho estrés.
Robert se dirigió al sofá, se sentó y esbozó una sonrisa forzada. —Oh, Fernanda, ¿por qué no me dijiste que el Sr. Reed es tu novio? Tu visita me ha pillado desprevenido, no he tenido tiempo de prepararme.
Fernanda se recostó en el sofá con los brazos cruzados. —¿Cómo no ibas a estar preparado? Insististe por teléfono en que volviera para gestionar esta situación. ¿No había un plan?».
Robert exhaló profundamente. —Si hubiera sabido antes que el Sr. Reed era tu novio, ¡habría despedido a Fulton! Ahora mira el caos…
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Fernanda se burló. —Qué irónico, ¿no? ¿No eras tú quien me acusaba de seducir a Fulton?».
La expresión de Robert se tornó preocupada. «¡Lo dije por necesidad! El equipo de relaciones públicas al que consulté me aconsejó que lo planteara así. No tengo experiencia en estos asuntos, así que seguí su consejo. Nunca fue mi intención que las cosas se complicaran así, Fernanda».
La paciencia de Fernanda se estaba agotando; la implacable audacia de Robert estaba llevándola al límite.
En privado, Robert estaba entrando en pánico porque no sabía con certeza cuántas pruebas tenía Fernanda.
Ella había conseguido el contrato, los registros de chat y algunas pruebas adicionales de Fulton. Sin embargo, eso podría ser todo lo que tenía. Si tuviera algo más condenatorio, seguramente ya lo habría utilizado.
No obstante, las pruebas disponibles eran insuficientes para demostrar de forma concluyente que Fernanda no sentía ningún tipo de atracción romántica por Fulton.
La estrategia de Robert consistía en tejer una historia que sugiriera que la atracción entre Fernanda y Fulton era mutua, y que él y Michelle solo habían ayudado a avivar ese aparente romance. Presentó la oferta de Fulton de cederle la empresa como una muestra genuina de su afecto.
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