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Capítulo 930:
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Cristian asintió con la cabeza.
Cuando Fernanda salió del coche, Cristian le prometió: «Esta noche iré a visitar a tu familia sin falta».
Cristian se detuvo frente a Dawn Villas. Fernanda salió y observó cómo su coche se alejaba por la carretera.
Las calles de la urbanización estaban perfectamente limpias, pero la nieve se aferraba al césped y a las copas de los árboles, convirtiendo todo en un paisaje blanco y brillante.
Se quedó en la entrada, mirando la villa de la familia Morgan. Las palabras de Toby resonaban en su mente: la casa pertenecía a Gracie.
Así que esta era la casa de su madre. También la suya.
Sin embargo, dentro, unas personas irritantes llenaban el espacio con sus risas mientras ella permanecía fuera, sintiéndose rechazada. La ironía era dolorosa.
Su teléfono sonó, interrumpiendo sus pensamientos.
Fernanda miró hacia abajo: Robert.
Eso era nuevo. ¿Era él quien la llamaba?
Se apartó y respondió, pero no dijo nada.
—Fernanda, ¿dónde estás? —Su voz era más suave de lo que esperaba.
—Ven a cenar a casa esta noche, ¿vale? Te echo mucho de menos.
Fernanda casi se echó a reír. ¿Ahora él la echaba de menos? ¿Qué era eso, telepatía entre padre e hija?
En cuanto a excusas, esta era muy floja.
Fernanda miró sus botas, ahora salpicadas de nieve derretida. Levantó el pie y sacudió el barro.
—No importa lo que haya pasado antes, seguimos siendo familia —continuó Robert—. Fernanda, siempre serás mi hija.
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A Fernanda no le interesaban los intentos de Robert por apelar a los lazos familiares. Solo escucharlo le daba dolor de cabeza.
Colgó el teléfono. Un segundo después, volvió a sonar, probablemente Robert, confundido por su silencio.
Rechazó la llamada y subió los escalones.
Sonó el timbre. Un sirviente respondió casi al instante. —Fernanda ha vuelto —anunció.
Fernanda asintió con la cabeza y entró.
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