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Capítulo 813:
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Se dieron cuenta de que su forma de jugar era muy diferente a la de ellos. Los conocimientos que compartía no solo eran interesantes, sino también increíblemente útiles. Sus caras se iluminaron con admiración y respeto.
«¡Vaya, Fernanda, sí que sabes! ¡No me extraña que tu equipo ganara el campeonato!».
«Al principio tenía mis dudas, pero ahora está claro que te merecías ganar».
«¿Podrías entrenarnos alguna vez? ¡Por favor!».
«Kevin, ¡tu hermana es impresionante!».
Mientras los chicos seguían elogiando a Fernanda, también elogiaban indirectamente a Kevin, que no podía evitar sentirse orgulloso. Kevin respondió con una sonrisa radiante: «Sí, es especial».
Erika, sentada en silencio al otro extremo de la mesa, se sentía desanimada y la comida le sabía insípida. A pesar de ser las dos hermanas de Kevin, toda la atención se centraba en Fernanda, dejando a Erika prácticamente ignorada.
Durante toda la velada, nadie se fijó realmente en ella.
Erika intentó unirse a la conversación varias veces, pero no encontró la oportunidad de intervenir. Sus habilidades con los videojuegos eran básicas, muy lejos del nivel de los demás.
El ambiente en el cumpleaños de Kevin estaba lleno de risas y animadas conversaciones. Después de cortar la tarta, el grupo la llevó al salón, ansioso por jugar a videojuegos online con Fernanda.
Fernanda se conectó con una cuenta secundaria y jugó varias partidas con ellos.
Fue un cumpleaños muy agradable para Kevin.
Disfrutó de la sincera estima de sus amigos y se sintió eufórico. Aunque su admiración estaba dirigida a Fernanda, a quien antes había subestimado, eso le levantó el ánimo. La juventud suele magnificar esos sentimientos de vanidad.
Por primera vez, Kevin le expresó su gratitud a Fernanda. Sus mejillas se sonrojaron tímidamente, su vergüenza era palpable, pero su tono era sincero.
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Fernanda respondió con un simple «De nada».
Kevin se mordió el labio y luego se rascó la cabeza con torpeza. —Tengo que pedirte perdón por algunas cosas que he hecho en el pasado. Espero que podamos llevarnos mejor a partir de ahora.
Fernanda arqueó una ceja. —¿Y cómo sugieres que nos llevemos mejor?
—No me meteré en tus asuntos —dijo Kevin.
Con esa declaración, sintió como si le hubieran quitado un gran peso de encima. Eran sentimientos que había reprimido durante demasiado tiempo, quizá desde que Fernanda ganó el campeonato, o desde que ella le había ayudado con sus problemas, o quizá incluso desde que admiró por primera vez su habilidad para jugar.
Su orgullo le había impedido expresar lo que sentía, pero hoy, por fin, había dado voz a sus sentimientos.
—De acuerdo —Fernanda sonrió cálidamente—. Solo cumple tu palabra. A ella le daba igual lo que Kevin sintiera por ella.
Sin embargo, al darse cuenta de que Kevin era Catorce, su viejo amigo en el mundo de los videojuegos, Fernanda se volvió aún más comprensiva y paciente con él. Al fin y al cabo, era un personaje muy entrañable en Internet.
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