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Capítulo 724:
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—¿Por qué no has encendido la luz? —preguntó Fernanda, colocando una mano sobre su pecho mientras miraba a Wendy—. Pensaba que habías salido.
—Me daba pereza —respondió Wendy, encogiéndose de hombros con indiferencia.
Después de una ducha rápida, Fernanda salió y encontró a Wendy todavía tumbada en el sofá, mirando al vacío.
Con la toalla en la mano, se acercó a Wendy y le secó el pelo mientras observaba a su amiga. «¿Qué pasa? Hoy estás rara».
Fernanda siempre se daba cuenta rápidamente cuando algo le pasaba a alguien de su entorno. El comportamiento de Wendy le indicó inmediatamente que algo estaba pasando.
«Estoy bien, solo pensando», respondió Wendy, aunque su voz carecía de su chispa habitual. «El profesor ha dicho que tendremos que salir otra vez este verano. Están excavando una tumba antigua en el suroeste».
«Vaya, suena como mucho trabajo», comentó Fernanda, impresionada.
Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Wendy. —Es duro, pero merece la pena. La idea de descubrir cosas que han estado enterradas durante miles de años es como conversar con el pasado. Es increíble.
Fernanda asintió con los ojos ligeramente abiertos. —Me lo imagino. A veces desearía haber seguido tus pasos. Suena como una gran aventura.
—La próxima vez, si hay oportunidad, te llevaré al yacimiento —ofreció Wendy con una sonrisa—. Eso sí, si no te asustas demasiado.
—¡Trato hecho! —exclamó Fernanda, aplaudiendo con entusiasmo—. Pero más te vale cumplir tu promesa y enseñarme todo cuando llegue el momento.
—No te preocupes, nunca traigo palabras a la boca —respondió Wendy, recogiendo sus cosas antes de dirigirse al baño—. Has estado estudiando todo el día. Debes de estar agotada, descansa un poco.
La semana previa a los exámenes fue un torbellino de estrés y satisfacción.
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En poco tiempo, los exámenes terminaron y se publicaron los resultados.
Fernanda se conectó con impaciencia al portal del campus y su corazón se aceleró al comprobar sus notas. No pudo evitar sonreír: su nota media era excelente y tenía prácticamente asegurada una beca para el año siguiente.
Luego llegaron las vacaciones de verano y, con ellas, la expectación por la competición final en agosto.
Fernanda había decidido quedarse en la universidad durante el verano, una decisión que no era tan infrecuente entre los estudiantes que ansiaban la independencia o necesitaban concentrarse en los estudios. Sus lugares habituales eran el estudio y Bright Lights Media, aunque a veces, cuando necesitaba distraerse con algo diferente, se encontraba sentada en la barra de Wendy’s.
No había vuelto a la casa de los Morgan. Ector la había invitado a cenar varias veces, pero nunca mencionó nada sobre que volviera a casa de los Morgan, ya que sabía muy bien lo poco que le gustaba esa idea a Fernanda.
Bonita, por su parte, estaba inmersa en unas prácticas de verano que la mantenían tan ocupada que tampoco tenía mucho tiempo para volver a casa.
Sus padres habían ido a ver cómo estaba, visiblemente angustiados al ver que había perdido mucho peso.
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