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Capítulo 679:
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A Jeff siempre le había atraído el tipo de romance que compartían sus padres, una dulce historia de amor que comenzó en el instituto y terminó en matrimonio. Era el tipo de relación que él anhelaba en secreto.
Este año también se cumplía el décimo aniversario del primer encuentro entre Héctor y Lynda, lo que, en la mente de Jeff, parecía una eternidad. Fernanda, por su parte, se vio sorprendida por la pregunta.
«No estoy segura», respondió en voz baja, con un tono suave e incierto. «Héctor nunca me ha dicho nada al respecto».
A través del espejo retrovisor, Jeff captó la mirada de Fernanda justo cuando los faros de un coche que se acercaba iluminaron brevemente su rostro. Ella le guiñó un ojo en tono juguetón y añadió: «Pero te lo averiguaré, no te preocupes».
Jeff se rió entre dientes. «De acuerdo, estaré esperando».
Mientras lo pensaba, Fernanda se dio cuenta de que había oído hablar del bufete Graystone. Había visto los anuncios legales que circulaban últimamente. Al principio, había supuesto que Ector había contratado al bufete por frustración ante todas las difamaciones, pero ahora la situación parecía mucho más complicada.
La revelación de que Ector había sido cortejado por Lynda sorprendió a Fernanda. Le costaba imaginar a Ector, precisamente él, envuelto en un romance tan apasionado. Sin duda, su curiosidad se había despertado.
De repente, Sloane se movió en su asiento junto a Fernanda, con un espasmo repentino que le recorrió el cuerpo. Antes de que Fernanda pudiera reaccionar, Sloane se desplomó contra ella, presionándola con su peso mientras se inclinaba hacia ella.
Instintivamente, Fernanda la sujetó, guiando a Sloane para que descansara su cabeza suavemente sobre su hombro, ofreciéndole el consuelo que necesitaba.
Aturdida, Sloane murmuró débilmente: «Campeona… campeona… quiero… el campeonato…».
Con un susurro suave y tranquilizador, Fernanda respondió: «Ganaremos, te lo prometo. Lo daremos todo y traeremos el trofeo a casa».
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Seminconsciente, Sloane sonrió y se acurrucó más, frotando la cabeza contra el hombro de Fernanda en un gesto que le recordó a Fernanda a un gatito satisfecho.
El cuerpo de Fernanda estaba ligeramente girado para acomodar la posición de Sloane, y Jeff pudo ver su reflejo en el espejo retrovisor. Podía ver que la postura era muy incómoda para Fernanda, pero ella no se movió, manteniendo la posición para que Sloane estuviera cómoda.
En ese momento, Jeff pensó para sí mismo: «Fernanda puede parecer distante, pero en el fondo es increíblemente compasiva».
Sabía que había tenido que enfrentarse a sus propias dificultades en el pasado antes de volver con la familia Morgan, lo que explicaba su actitud distante. Sin embargo, también veía que seguía teniendo una bondad inquebrantable.
Sin duda, era una persona extraordinaria.
Mientras Jeff divagaba, la voz de Fernanda rompió el silencio. «¿Podrías parar un momento?».
«¿Va todo bien?».
Tras pensarlo un momento, Fernanda respondió: «Sloane ha vomitado».
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