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Capítulo 656:
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«¿Es solo un resfriado o tienes otros síntomas como fiebre o dolor de cabeza?».
«¿Has comido algo? Asegúrate de comer algo ligero».
Tras una rápida sucesión de mensajes, Neal finalmente respondió con un signo de interrogación. Bonita estaba confundida.
Poco después, llegó otro mensaje que decía: «Espera, ¿cómo sabías que estaba resfriado?». Bonita se sintió hundirse.
Oh, no, se dio cuenta de que había cometido un error.
Al no recibir respuesta durante un rato, Neal le envió otro signo de interrogación a Bonita.
El corazón le latía con fuerza en el pecho, a punto de salirse de su sitio.
En medio de su ansiedad, Bonita perdió de vista un detalle fundamental.
Había pasado por alto el hecho de que Neal había mencionado casualmente su resfriado a unos amigos del estudio durante una llamada telefónica; se suponía que era un secreto.
Como supuesta novia en Internet, ella no debía saberlo.
¿Qué podía decir para encubrirlo? ¿Cómo justificaría que conocía esos detalles?
A veces, eludir el tema parecía la única solución.
Bonita cerró rápidamente su cuenta alternativa de WhatsApp y volvió a la principal, la que utilizaba habitualmente.
Pensó que si no veía sus mensajes, no tendría que responder.
Bonita apretó con fuerza el teléfono, con los pensamientos en desorden. Sabía que no podría eludir el tema por mucho tiempo. ¿Qué diría si Neal sacaba el tema más tarde?
¿Descubriría la verdad? Teniendo en cuenta que solo había unas pocas personas presentes en el estudio durante su llamada, Neal podría averiguar fácilmente quién lo sabía.
Si su tapadera se descubría, la vergüenza resultante sería abrumadora.
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Peor aún, su relación online podría terminar abruptamente, echando por tierra todo el esfuerzo que había dedicado a construirla.
Bonita estaba muy involucrada en esta relación y temía verla disolverse.
Solo pensarlo la alteraba.
Las lágrimas brotaron de sus ojos mientras Bonita se mordía el labio, regañándose a sí misma por un error tan tonto.
Durante todo el día, se encontró distraída, incapaz de idear una estrategia para ocultar su error.
De vuelta en su dormitorio, mientras yacía en la cama, Bonita le dio vueltas al problema una y otra vez, pero no se le ocurrió ninguna solución clara. Sin embargo, la tentación de revisar su segunda cuenta de WhatsApp era demasiado fuerte como para resistirse.
Al iniciar sesión en la cuenta, vio que Neal le había enviado varios mensajes.
«¿Por qué has dejado de responder de repente?».
«Estoy resfriado, pero no es nada grave».
«Ah, habrás visto mi actualización de estado, ¿no?».
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