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Capítulo 632:
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Los focos le iluminaban los ojos, haciéndolos brillar como estrellas en el cielo nocturno.
Irradiaba una presencia cautivadora.
Tras su actuación, los jugadores hicieron una reverencia al público antes de abandonar el escenario.
A medida que avanzaba la competición, la energía del público se disparó, muchos aún cautivados por las asombrosas habilidades de Neal, que habían superado todas las expectativas.
De repente, un golpecito en el hombro hizo que Bonita se sobresaltara.
Al darse la vuelta, vio a Fernanda y soltó un suspiro de alivio.
—¿Qué estás mirando? —preguntó Fernanda, fingiendo no saber nada.
—Eh, solo estoy viendo la competición —tartamudeó Bonita, apartando nerviosamente sus grandes ojos al sentir la mirada inquisitiva de Fernanda.
Los ojos de Fernanda se posaron en la pancarta que Bonita sostenía, adornada con el nombre de Neal en rosa brillante, gritando su apoyo.
Un recuerdo pasó por la mente de Fernanda sobre las recientes conversaciones entre sus amigas, que sugerían que Neal parecía distraído, posiblemente por sentimientos románticos.
¿Bonita estaba al tanto de este secreto?
Fernanda recordó la confesión de amor que Bonita le había hecho a Neal, seguida de lo que parecía desinterés.
Había pasado mucho tiempo desde que Fernanda había sido testigo de alguna interacción voluntaria entre Bonita y Neal, cuyos encuentros se caracterizaban por una distancia cortés. Ahora parecía que Bonita no había superado sus sentimientos por Neal.
—Escucha, Fernanda, tengo que irme. Podemos ponernos al día más tarde, ¿vale? —exclamó Bonita apresuradamente, alejándose como si huyera.
Una vez fuera, se apoyó contra la pared y miró a su alrededor para asegurarse de que nadie la veía antes de sacar el teléfono.
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La suave brisa primaveral sustituyó al frío invernal y le acarició suavemente la cara. El ruido del local era ahora un murmullo lejano y solo el ocasional claxon de los coches rompía el silencio.
Bonita rompió el silencio y se concentró en el mensaje de Neal que aparecía en la pantalla.
Últimamente, sus intercambios se habían vuelto más frecuentes y naturales, y la torpeza inicial había dado paso a una conexión genuina.
Neal acababa de preguntarle por su actuación, aparentemente buscando elogios por su parte.
Bonita sintió una mezcla de emociones: había dulzura y timidez, pero sobre todo, su corazón parecía burbujear con una alegría efervescente y rosada. Escribió en la pantalla y envió el mensaje.
«Eres realmente increíble».
Mordiéndose el labio, siguió con otro mensaje: «¿Cómo sabías que estaba aquí?».
«Claro que ibas a aparecer. Es obvio», respondió Neal rápidamente.
Bonita casi podía oír su voz, informal pero llena de certeza.
Estaba seguro de que ella estaría allí.
Mientras Bonita pensaba qué responder, una voz vacilante interrumpió sus pensamientos.
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