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Capítulo 1043:
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—Llamaré a Zane y organizaré una reunión. Hace años que no se ven —dijo Meilani.
Fernanda asintió con la cabeza.
Meilani siempre había sido directa y eficiente. Fiel a su estilo, se puso en contacto con Zane y quedaron en verse el viernes. Cuando Fernanda finalmente lo vio, apenas reconoció al hombre que tenía delante.
Era alto y delgado, con la piel bronceada por años de trabajo al aire libre. Sus rasgos afilados y su expresión seria le daban un aire de autoridad tranquila. A pesar de su edad, había algo juvenil en él. Sus cejas y sus ojos eran casi idénticos a los de Jalen, ambos con la misma determinación inquebrantable.
Fernanda recordaba lo serio que había sido de niño. Eso no había cambiado.
Se sorprendió comparándolo con Vinson, preguntándose cuál de los dos tenía una presencia más intimidante. Para su sorpresa, no había venido solo. A su lado estaba Jensen, alguien a quien no esperaba ver.
Recordó un viaje de vacaciones a Zhota con Cristian. Como no tenían llaves, habían trepado por la pared para entrar. Su vecina, Doris, los había visto e insistido en que se unieran a ella para una gran fiesta navideña.
Cristian se había enfadado mucho después, convencido de que Jensen sentía algo por ella.
Ahora, Jensen parecía tan sorprendido de verla como ella. Se quedó paralizado, como si lo hubieran pillado desprevenido.
Fernanda recordó lo que Doris había mencionado antes. —Tu madre dijo que tenías un amigo que pasaba las vacaciones solo y te animó a que lo invitaras. ¿Era Zane? —preguntó.
Jensen lo recordaba perfectamente. Asintió con la cabeza. «Sí, era él».
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En aquel entonces, había mencionado que a su amigo no le gustaban las multitudes, que no se dejaba pasar hambre y que sentía una fuerte aversión por Esaham. Cada palabra describía a Zane a la perfección.
Fernanda no pudo evitar maravillarse de lo pequeño que podía parecer el mundo. El destino tenía una forma de unir a las personas de las maneras más inesperadas.
Meilani se emocionó al enterarse de la conexión.
Durante la cena, preparó filetes y sugirió invitar a Bobby a unirse a ellos. Aún guardaba buenos recuerdos del joven que la había conquistado con su humor y su entusiasmo por su cocina.
—Ahora mismo está de viaje. No podrá venir —dijo Fernanda.
Meilani se mostró decepcionada y Fernanda le prometió que lo invitaría la próxima vez.
Bobby se había marchado apresuradamente al enterarse del derrumbe de una cueva en un yacimiento arqueológico.
Cundió el pánico cuando no pudo contactar con Wendy, que estaba trabajando allí.
Más tarde, Wendy llamó a Fernanda para explicarle lo sucedido. El derrumbe no se había producido en su yacimiento. Ella y su equipo se encontraban a kilómetros de distancia, en lo profundo de las montañas, donde no había cobertura. Por eso no había recibido las llamadas desesperadas de Bobby.
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