✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1041:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Lo que siguió fue una tormenta. La verdad salió a la luz: su padre era un secuestrador convicto y un adicto.
La reacción fue implacable. Los patrocinadores se retiraron. Las acusaciones se acumularon. Todo por lo que había trabajado estuvo a punto de esfumarse.
«Quiero dar las gracias a mi jefe, a mis compañeros de equipo y a mi novia. Nunca me abandonaron. Su apoyo me mantuvo en pie cuando quería caer. Y a mis fans, que han sido mi fuerza desde el principio. Eso no ha cambiado. La última ceremonia de entrega de premios fue un momento que desearía poder olvidar. Pensé que lo recordaría para siempre. Pero esta noche, estoy aquí de nuevo, dando este discurso, y por primera vez, puedo disfrutarlo de verdad. Los videojuegos siempre han sido mi pasión. Los deportes electrónicos son el camino que elegí y no tengo intención de dar marcha atrás. Esta industria sigue evolucionando y creo que su futuro es más brillante que nunca».
El público estalló en aplausos, sacudiendo el recinto con sus vítores.
Bonita aplaudió con tanto entusiasmo que se le enrojecieron las manos.
No podía apartar la mirada de Neal, que estaba bajo los focos con su habitual sonrisa despreocupada. Tenía la cabeza ligeramente inclinada y sus ojos reflejaban la misma confianza juguetona que mostraba en sus retransmisiones en directo.
Siempre estaba lleno de vida. Hacía bromas, seguía adelante y nunca dejaba que nada le abrumara.
Era difícil creer que alguna vez hubiera pasado por momentos difíciles.
Bonita adoraba esa parte de él, el mismo Neal del que se había enamorado la primera vez que lo vio.
Después de regresar a Esaham, Fernanda se detuvo en la tienda de ropa Gibson’s Dress Shop.
Descubre el siguiente giro en ɴσνєʟα𝓼4ƒαɴ.𝓬𝓸𝑚
La nueva tienda estaba situada en un barrio animado conocido por su encanto antiguo. La entrada, grandiosa y elaborada, parecía sacada de un palacio.
En el interior, una escultura de piedra se erigía en el centro del vestíbulo. Un fénix se elevaba hacia el cielo con llamas enroscándose alrededor de sus alas.
Fernanda se acercó y se dio cuenta de que el pájaro estaba renaciendo de sus cenizas.
Sonó el timbre de la puerta y Carrie salió con una sonrisa radiante.
—¡Fernanda! ¡Por fin has llegado!
Carrie era la hija de Jalen y Meilani, los propietarios de la tienda.
—Carrie —la saludó Fernanda con una cálida sonrisa—. Quería venir antes, pero he estado muy ocupada.
Carrie le tomó la mano con delicadeza. —No importa. Mamá y papá están muy contentos de que hayas venido.
El interior de la tienda era impresionante. Los techos altos y las lámparas de cristal proyectaban una luz suave sobre las filas de elegantes vestidos expuestos en vitrinas.
Carrie acompañó a Fernanda hasta el tercer piso, donde Jalen trabajaba con ahínco en su estudio.
Siempre había insistido en confeccionar cada pieza a mano, negándose a dejar que las máquinas se encargaran de ello.
.
.
.