✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 234:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Damon no dudó.
Giró el cuerpo completamente hacia Vesper. El movimiento fue lento, deliberado. No estaba jugando. Estaba dejando las cosas claras.
«Damon…», susurró Vesper, con el pulso acelerado.
Él le acarició el rostro con la mano libre. Tenía la palma cálida y los dedos se deslizaron entre el pelo de la nuca de ella. Su pulgar le rozó el pómulo, con los ojos oscuros y una intensidad que no tenía nada que ver con el alcohol.
«Reto aceptado», murmuró.
Se inclinó hacia ella.
Cuando sus labios tocaron los de ella, no fue una pregunta. Fue una respuesta a cada rumor, a cada amenaza, a cada momento de silencio entre ellos. Fue un beso posesivo. Sabía a whisky y a humo, y a una necesidad desesperada y devoradora.
Vesper jadeó, y él aprovechó para profundizar el beso. Su lengua se adentró en su boca, reclamándola como suya. El agarre de su mano bajo la mesa se tensó hasta el punto de doler, pero era un dolor agradable. Era un ancla.
𝗖𝗼𝘮𝘶n𝗶𝘥а𝖽 𝘢𝘤𝗍iv𝖺 𝖾𝗻 n𝘰𝘷𝖾𝗹𝗮ѕ4faո.c𝗼𝘮
El mundo se redujo a esto. El calor de su boca. La fuerza de su agarre. Su aroma llenándole los pulmones. No era su primer beso, pero se sintió como si se sellara un pacto. Una declaración pública de guerra contra cualquiera que intentara separarlos.
Harper silbó con admiración. «¡Vale! ¡Ya veo cómo va esto! ¡Buscaos una habitación, vosotros dos!».
Vesper se apartó, sin aliento. Tenía los labios hinchados y le hormigueaban. Le ardía la cara.
Miró a Damon. Tenía los ojos muy abiertos, con las pupilas tragándose los iris. Se quedaba mirando su boca como si quisiera devorarla entera. Se lamió el labio inferior, persiguiendo inconscientemente su sabor.
—Yo… necesito ir al baño —balbuceó, con la voz temblorosa. Cogió su bolso y salió a toda prisa de la mesa, con las piernas temblorosas.
Corrió al baño, agarrándose al borde del lavabo. Se echó agua fría en la cara, fijándose en su reflejo. Tenía los ojos desorbitados. Los labios, rojos y mordidos.
Me besó. Delante de Harper. Delante de todo el mundo.
De vuelta en la mesa, Damon se sirvió otra copa. Ahora tenía la mano firme. La sobrecarga sensorial había desaparecido, sustituida por una concentración absoluta.
—Sabes que se va a volver loca —dijo Harper, inclinándose hacia él, ahora con tono serio—. Pero tú le vienes bien, Damon. No la destroces.
Damon esbozó una sonrisa burlona y dio un sorbo. «Destruiría el mundo antes de permitir que nada volviera a quebrarla».
Cuando Vesper regresó diez minutos más tarde, el aire entre ellos estaba cargado de una tensión eléctrica.
Damon no dijo nada. Pero bajo la mesa, su mano encontró el muslo de ella. Su pulgar trazó un círculo lento y posesivo sobre su piel.
Vesper se estremeció, pero no se apartó. Se inclinó hacia él.
.
.
.